Ni vivienda, ni adecuada. Fraccionamiento Yacatitas, Yuriria de Guanajuato en México

Tener una vivienda no es sólo una pre­ten­sión moral. En México, a par­tir de las refor­mas en mate­ria de dere­chos huma­nos, dis­fru­tar de una vivienda ade­cuada se con­vir­tió en una obli­ga­ción jurí­dica inter­na­cio­nal. Pero, ¿real­mente se garan­tiza su acceso con los pará­me­tros míni­mos para ser con­si­de­rada ade­cuada? Sin duda, la infra­es­truc­tura, habi­ta­bi­li­dad, ase­qui­bi­li­dad, loca­li­za­ción y el entorno son algu­nos de los pará­me­tros de la vivienda que no siem­pre se satisfacen.

Lo cierto es que la vivienda tiene un papel impor­tante para la socie­dad actual y evi­den­te­mente sigue siendo uno de los pro­ble­mas más comu­nes que le afec­tan; un claro ejem­plo son los lla­ma­dos “sin techo”, que exis­ten en México y en diver­sas par­tes del mundo. Aquí surge otra inte­rro­gante ¿por qué se sigue cons­tru­yendo vivienda que no es ni digna, ni ade­cuada? Parte del pro­blema estriba en las defi­cien­cias y vacíos lega­les que pre­sen­tan las leyes; esto genera un marco legal inapro­piado y obso­leto que hasta ahora ha dado como resul­tado la cons­truc­ción de vivien­das inadecuadas.

Asador improvisado para preparar y calentar los alimentos.

Asa­dor impro­vi­sado para pre­pa­rar y calen­tar los alimentos.

Espe­cí­fi­ca­mente, en el frac­cio­na­miento Yaca­ti­tas, loca­li­zado en la peri­fe­ria de la ciu­dad de Yuri­ria, Gua­na­juato, acce­der a una vivienda ade­cuada se ha con­ver­tido en un mero refe­rente de deseos. Esta colo­nia fue cons­truida en el año 2010 con la par­ti­ci­pa­ción de los gobier­nos fede­ral, esta­tal y muni­ci­pal, los dos pri­me­ros apor­ta­ron cada uno el 40 por ciento de los cos­tos de cons­truc­ción y el 20 por ciento res­tante, lo apor­ta­ron los bene­fi­cia­rios; el gobierno muni­ci­pal aportó el pre­dio para su construcción.

A pesar de que se desa­rro­lló con estricto apego a la legis­la­ción urbana, el resul­tado fue la cons­truc­ción de vivienda de 18 m2, con­for­mada por un espa­cio habi­ta­ble y un baño; en su entorno las calles no cuen­tan con ban­que­tas ni pavi­men­ta­ción, ade­más de que en la zona no exis­ten escue­las, hos­pi­ta­les ni tien­das de sumi­nis­tro, y el único par­que de la colo­nia se encuen­tra cer­cado con malla cicló­nica y can­da­dos por parte de una frac­ción de los colo­nos, entre otras tan­tas cosas. Esta con­di­ción ha oca­sio­nado que los habi­tan­tes lle­ven a cabo refor­mas para adap­tar la vivienda a sus nece­si­da­des; sobre todo, si se con­si­dera que fue­ron entre­ga­das a fami­lias de entre 3 a 5 inte­gran­tes. Para­dó­ji­ca­mente, al pro­grama del gobierno para la cons­truc­ción del frac­cio­na­miento se le llamo “vivienda digna”.

En una escuesta rea­li­zada a los habi­tan­tes del frac­cio­na­miento, mani­fes­ta­ron sen­tirse satis­fe­chos con el lugar en donde viven, a pesar de su incon­for­mi­dad ante la cali­dad de los mate­ria­les y pre­sen­cia de van­da­lismo; pero val­dría la pena pre­gun­tarse las con­di­cio­nes reales en las que vivían ante­rior­mente, al estar, en algu­nos casos, en situa­ción de pobreza extrema. A pesar de que la vivienda no es ade­cuada, resulta para los habi­tan­tes un gran avance con res­pecto a tal pre­ca­rie­dad en la que vivían.

Condiciones física de las viviendas del fraccionamiento Yactatitas.

Con­di­cio­nes física de las vivien­das del frac­cio­na­miento Yactatitas.

Ante este esce­na­rio, los habi­tan­tes del frac­cio­na­miento Yaca­ti­tas, han esta­ble­cido redes de cola­bo­ra­ción y con­vi­ven­cia más allá del aspecto espa­cial de la vivienda, lo cual, posi­ble­mente, se debe a que estas rela­cio­nes se vuel­ven impres­cin­di­bles para las per­so­nas en con­di­cio­nes de pobreza, pues logran suplir con la con­vi­ven­cia en el exte­rior el hecho de que la vivienda, y en sí el frac­cio­na­miento, no brinde todas las como­di­da­des. Por lo tanto, se da una comu­ni­dad al reunirse los veci­nos en la calle, sen­ta­dos en la tie­rra, com­par­tiendo la comida, o incluso sen­ta­dos bajo el cobijo de un árbol des­pués de con­cluir su jor­nada. La comu­ni­dad que se genera logra aumen­tar el grado de satis­fac­ción resi­den­cial, aun a pesar de que sus vivien­das cla­ra­mente no son adecuadas.

Dis­tin­tas accio­nes podrían ayu­dar a solu­cio­nar el pro­blema: esta­ble­cer en el marco legal urbano los linea­mien­tos cla­ros y pre­ci­sos para la pla­ni­fi­ca­ción y cons­truc­ción de nue­vos desa­rro­llos habi­ta­cio­na­les, donde la inver­sión rea­li­zada tienda a garan­ti­zar la cali­dad física de la vivienda y las cua­li­da­des espa­cia­les del desa­rro­llo, podrían ser la clave de la solución.

 

Para mayor información:

JIMÉNEZ PINEDA, Luz Ileana. Vivienda ade­cuada y satis­fac­ción resi­den­cial, aná­li­sis desde el marco legal. Caso de estu­dio: Fracc. Yaca­ti­tias, Yuri­ria, Gua­na­juato. Tesis de maes­tría pre­sen­tada en la Uni­ver­si­dad de Gua­da­la­jara, Jalisco. Dis­po­ni­ble en: <http://act.cuaad.udg.mx/es/alumnos/tesisconcluidasmpegpau#J>

Luz Ileana Jimé­nez Pineda es Abo­gada y Maes­tra en Pro­ce­sos y Expre­sión Grá­fica en la Pro­yec­ta­ción Arqui­tec­tó­nica Urbana por la Uni­ver­si­dad de Guadalajara.

Ficha biblio­grá­fica:

JIMÉNEZ PINEDA, Luz Ileana. Ni vivienda, ni ade­cuada. Frac­cio­na­miento Yaca­ti­tas, Yuri­ria de Gua­na­juato en México. Geo­cri­tiQ. 15 de agosto de 2017, nº 328. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2017/08/ni-vivenda-ni-adecuada-fraccionamiento-yacatitas-yuriria-de-guanajuato-en-mexico>.

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El mundo rural: retos para el nuevo milenio

En las últi­mas déca­das, el espa­cio rural está sufriendo impor­tan­tes trans­for­ma­cio­nes socia­les y eco­nó­mi­cas. Estos cam­bios, ace­le­ra­dos por el pro­ceso de glo­ba­li­za­ción, per­mi­ten hablar de una nueva dimen­sión de la rura­li­dad, con dife­ren­tes temas, enfo­ques, retos y diná­mi­cas que se encuen­tran en con­ti­nua inter­ac­ción y que van más allá del tra­di­cio­nal inte­rés por los aspec­tos agrarios.

Desde una pers­pec­tiva social, interesa la natu­ra­leza com­pleja de las rela­cio­nes entre los ámbi­tos rura­les y urba­nos, así como la reva­lo­ri­za­ción del mundo rural que es iden­ti­fi­cado, cada vez más, con valo­res como la tran­qui­li­dad, lo autén­tico, la sos­te­ni­bi­li­dad, el pai­saje, la expe­rien­cia vivida, etc., por parte de la socie­dad urbana actual. Desde una pers­pec­tiva eco­nó­mica, se presta espe­cial aten­ción a la diver­si­fi­ca­ción de acti­vi­da­des, inten­tando mode­li­zar las nue­vas ten­den­cias de loca­li­za­ción de indus­trias y de ser­vi­cios en el mundo rural, sin olvi­dar las con­se­cuen­cias de la glo­ba­li­za­ción de los mer­ca­dos agroa­li­men­ta­rios que afecta tanto a las for­mas de pro­duc­ción como a los hábi­tos de con­sumo. En suma, temá­ti­cas que demues­tran el carác­ter glo­bal y mul­ti­fun­cio­nal de estos cambios.

En este con­texto gene­ral, pode­mos iden­ti­fi­car una serie de temá­ti­cas clave que cons­ti­tu­yen ver­da­de­ros retos para el mundo rural en el futuro más cer­cano. El pri­mero, y qui­zás más impor­tante, es el vínculo exis­tente entre ali­men­ta­ción, ética y sostenibilidad.

Desde el cues­tio­na­miento del actual modelo agroin­dus­trial, existe una ten­den­cia a defen­der un modelo de desa­rro­llo agra­rio basado en la cali­dad de los pro­ce­sos pro­duc­ti­vos y en la mejora ambien­tal, prio­ri­zando ali­men­tos eco­ló­gi­cos obte­ni­dos en las pro­xi­mi­da­des de las áreas de con­sumo. Ade­más, y desde un punto de vista más ético, se refle­xiona sobre las con­se­cuen­cias medioam­bien­ta­les y terri­to­ria­les del modelo pro­duc­tivo agroin­dus­trial, como tam­bién sobre el ale­ja­miento físico y afec­tivo de los con­su­mi­do­res res­pecto al medio rural, den­tro de un debate gene­ral sobre las rela­cio­nes de poder impe­ran­tes en el sis­tema agroa­li­men­ta­rio. Esta preo­cu­pa­ción ética se mani­fiesta igual­mente en pro­ble­mas como la gene­ra­ción de exce­den­tes, el debate sobre los cul­ti­vos trans­gé­ni­cos, y el des­pil­fa­rro en la pro­duc­ción y en el con­sumo de los ali­men­tos en un esce­na­rio glo­bal donde gana ente­ros el res­peto por la sobe­ra­nía ali­men­ta­ria y el desigual acceso a los recur­sos alimenticios.

Un segundo con­junto de desa­fíos se deri­van de la mayor legi­ti­mi­dad social de los acto­res que viven y tra­ba­jan en el medio rural. Durante déca­das, los repre­sen­tan­tes de los intere­ses agra­rios han sido los prin­ci­pa­les inter­lo­cu­to­res a la hora de tomar deci­sio­nes; sin embargo, actual­mente esta visión hege­mó­nica está siendo cues­tio­nada no sólo por­que existe una mayor pre­va­len­cia de los intere­ses urba­nos en una socie­dad alta­mente urba­ni­zada, sino tam­bién, por­que la socie­dad rural es cada vez más plu­ral como con­se­cuen­cia de las recien­tes diná­mi­cas demo­grá­fi­cas.

La arti­cu­la­ción de una nueva forma de gober­nanza local refrenda la impor­tan­cia de las for­mas de par­ti­ci­pa­ción hori­zon­tal y/o ascen­dente a la hora de diag­nos­ti­car y de pro­po­ner solu­cio­nes a los pro­ble­mas deri­va­dos de las dis­tin­tas diná­mi­cas pro­duc­ti­vas, eco­nó­mi­cas, urba­nís­ti­cas que se vie­nen suce­diendo en las áreas rura­les. Estas diná­mi­cas han oca­sio­nado ven­ta­jas, como la con­quista de un mayor bie­nes­tar colec­tivo, la mejora en la acce­si­bi­li­dad a los ser­vi­cios y la difu­sión de for­mas de vida urbanas.

En con­tra­par­tida, los retos a los que se tie­nen que enfren­tar las áreas rura­les pare­cen numé­ri­ca­mente mayo­res, des­ta­cán­dose, entre todos ellos, la pre­sión sobre la uti­li­za­ción de los recur­sos y de la ener­gía, la ocu­pa­ción ace­le­rada del suelo, la espe­cia­li­za­ción fun­cio­nal pro­duc­tiva, sobre todo de las acti­vi­da­des agrí­co­las y turís­ti­cas, el aumento del coste de los ser­vi­cios, la pre­sión sobre los recur­sos natu­ra­les, el incre­mento de las nece­si­da­des de movi­li­dad, la pér­dida de valo­res pai­sa­jís­ti­cos y patri­mo­nia­les, la degra­da­ción y desa­pa­ri­ción de los pue­blos, entre otros.

Por tanto, resulta básica la deli­mi­ta­ción y la adop­ción de un modelo de desa­rro­llo para nues­tras zonas rura­les que genere menos cos­tes socia­les, eco­nó­mi­cos y ambien­ta­les, y que favo­rezca la sos­te­ni­bi­li­dad terri­to­rial, la efi­ca­cia eco­nó­mica, la cohe­sión social, y el bie­nes­tar indi­vi­dual y social de la pobla­ción. En defi­ni­tiva, poder vivir en el mundo rural con dignidad.

 

Para mayor información:

RUIZ PULPÓN, Ángel Raúl; TULLA PUJOL, Antoni; MOLINERO HERNANDO, Fer­nando. La ense­ñanza de la Geo­gra­fía Rural en los estu­dios uni­ver­si­ta­rios de grado en España: temá­ti­cas clave, orga­ni­za­ción y meto­do­lo­gías de tra­bajo actua­les. Biblio3W. Revista Biblio­grá­fica de Geo­gra­fía y Cien­cias Socia­les. [En línea]. Bar­ce­lona: Uni­ver­si­dad de Bar­ce­lona, 5 de mayo de 2017, vol. XXII, nº 1.198. [ISSN 1138–9796].

 

Ángel Raúl Ruiz Pul­pón es pro­fe­sor de Geo­gra­fía Humana en la Uni­ver­si­dad de Castilla-La Man­cha, España.

 

Ficha biblio­grá­fica:

RUIZ PULPÓN, Ángel Raúl. El mundo rural: retos para el nuevo mile­nio. Geo­cri­tiQ. 1 de agosto de 2017, nº 325. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2017/08/el-mundo-rural-retos-para-el-nuevo-milenio>.

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