Planificación regional: teoría y praxis de la autonomía en el contexto argentino (1965–2015)

La pla­ni­fi­ca­ción regio­nal ha reco­rrido un largo derro­tero tanto en Amé­rica Latina como en Argen­tina. Ana­li­zada desde prin­ci­pios de siglo XXI, inclui­ría ins­tru­men­tos que posi­bi­li­ta­rían -a priori– una ges­tión pública de los pro­ble­mas de desigual­dad regio­nal bajo un enfo­que inte­gral. Desde este marco, el artículo deja plan­teada la rela­ción entre apa­rato buro­crá­tico esta­tal y pla­ni­fi­ca­ción regio­nal en dos momen­tos his­tó­ri­cos selec­cio­na­dos para el caso argen­tino: las déca­das de 1960 y de 2010. El estu­dio de esta rela­ción es útil para com­pren­der las capa­ci­da­des esta­ta­les efec­ti­vas a tra­vés de las que el Estado Nacio­nal se ha pro­puesto modi­fi­car las con­di­cio­nes estruc­tu­ra­les de diver­sas acti­vi­da­des eco­nó­mi­cas en el último medio siglo.

En espe­cial, se pue­den des­ta­car dos ini­cia­ti­vas de pro­mo­ción espe­cí­fi­cas: el Plan Nacio­nal de Desa­rro­llo (1965–1969) y el Plan Estra­té­gico Terri­to­rial Argen­tina 2016 –PET-. En ambos con­tex­tos his­tó­ri­cos, desde el Estado Nacio­nal se ha pro­pug­nado la nece­si­dad de cons­truir capa­ci­da­des buro­crá­ti­cas para orga­ni­zar y coman­dar el desa­rro­llo regio­nal. Desde al menos inicios de la década de 1990, se trata de esce­na­rios atra­ve­sa­dos por una extran­je­ri­za­ción eco­nó­mica que con­dujo a una pro­gre­siva des­na­cio­na­li­za­ción del comer­cio exte­rior. Esta extran­je­ri­za­ción se da en una estruc­tura pro­duc­tiva con desigua­les nive­les de pro­duc­ti­vi­dad que se plasma y repro­duce a tra­vés de bre­chas socia­les regionales.

Interesa abor­dar la pla­ni­fi­ca­ción en cuanto polí­tica pública que inter­preta, inter­pela e inter­viene sobre una par­ti­cu­lar estruc­tura social deno­mi­nada “región” –usual­mente aso­ciada con el orden sub­na­cio­nal. Para esto, se enu­me­ran cua­tro ideas que inten­tan recons­truir teo­ría y pra­xis del vínculo entre apa­rato buro­crá­tico esta­tal y pla­ni­fi­ca­ción regional.

En pri­mer tér­mino, más de medio siglo de prác­tica y de retó­rica sobre la pla­ni­fi­ca­ción regio­nal en Argen­tina devela su alcance limi­tado en mate­ria de trans­for­ma­cio­nes eco­nó­mi­cas de índole estruc­tu­ral. Bajo esta noción se han titu­lado diver­sos pro­yec­tos de desa­rro­llo que usual­mente han des­es­ti­mado las efec­ti­vas ins­tan­cias de con­flicto entre acto­res eco­nó­mi­cos con dis­tinto ori­gen, dimen­sión e intere­ses. De este modo, nue­vos esce­na­rios eco­nó­mi­cos fue­ron abor­da­dos con ins­tru­men­tos que difi­cul­ta­ron su cabal reconocimiento.

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En segundo lugar, en el diá­logo entre teo­ría de la pla­ni­fi­ca­ción regio­nal y estruc­tura eco­nó­mica con desigua­les nive­les de pro­duc­ti­vi­dad, la pri­mera se encuen­tra en con­di­cio­nes incier­tas de alcan­zar su fina­li­dad decla­mada de redu­cir o rever­tir las bre­chas socia­les regio­na­les. Esto suce­de­ría en razón del deve­nir de los con­tex­tos político-burocráticos atra­ve­sa­dos por pro­ce­sos de des­re­gu­la­ción, pri­va­ti­za­ción y con­cen­tra­ción eco­nó­mica. En ese marco cíclico de cons­truc­ción de capa­ci­da­des, las buro­cra­cias esta­ta­les y los prin­ci­pa­les agen­tes eco­nó­mi­cos no han logrado ins­ti­tuir meca­nis­mos de coope­ra­ción para fun­dar un pro­yecto com­par­tido, situa­ción que se define tanto por la ausen­cia de una auto­no­mía enrai­zada por parte de las buro­cra­cias como por la pre­sen­cia de enrai­za­mien­tos noci­vos. En espe­cial, se refiere a regu­la­cio­nes esta­ble­ci­das a medida de los prin­ci­pa­les agen­tes eco­nó­mi­cos –posi­bi­li­ta­das por la “cap­tura” de áreas de ges­tión pública.

En ter­cer tér­mino, el pre­ci­tado diá­logo com­plejo entre teo­ría y pra­xis de la pla­ni­fi­ca­ción regio­nal, no per­mite avi­zo­rar como resul­tado una matriz de pro­ce­di­mien­tos, ins­tru­men­tos y obje­ti­vos esta­bles y per­du­ra­bles. Matriz que per­mi­tiera trans­for­mar los cir­cui­tos de deci­sión, defi­ni­ción de obje­ti­vos y asig­na­ción de recur­sos, con­di­ción sine qua non para que la pla­ni­fi­ca­ción regio­nal torne ope­ra­ti­vas las fun­cio­nes teó­ri­cas pre­vis­tas. En la prác­tica, la pra­xis de la pla­ni­fi­ca­ción regio­nal cons­ti­tuyó un método de inter­ven­ción secun­da­ria, sin una inser­ción estruc­tu­ral deter­mi­nada, inde­pen­diente de los cam­bios gubernamentales.

En cuarto lugar, al ana­li­zar dos ini­cia­ti­vas bajo estu­dio se observa que las enti­da­des que for­mu­la­ron ambos ins­tru­men­tos (alter­na­ti­va­mente, el Con­sejo Nacio­nal de Desa­rro­llo y la Sub­se­cre­ta­ría de Pla­ni­fi­ca­ción Terri­to­rial de la Inver­sión Pública) han gozado de sta­tus admi­nis­tra­ti­vos dife­ren­tes y de pers­pec­ti­vas con­cep­tua­les disí­mi­les.  El con­te­nido de ambas pro­pues­tas de pla­ni­fi­ca­ción regio­nal evi­den­cia la modi­fi­ca­ción de pers­pec­tiva, de pos­tu­ras estruc­tu­ra­lis­tas (enfo­ques de arriba abajo) hacia visio­nes “terri­to­ria­les” que pro­mue­ven la par­ti­ci­pa­ción social (de abajo arriba). Estas alte­ra­cio­nes se rela­cio­nan con el dis­con­ti­nuo inte­rés político-administrativo en torno a los ins­tru­men­tos de pla­ni­fi­ca­ción, a la ines­ta­bi­li­dad tem­po­ral y finan­ciera de las depen­den­cias abo­ca­das a la temá­tica y a las carac­te­rís­ti­cas de la pro­pia inser­ción labo­ral de los fun­cio­na­rios (p.e. recu­rren­cia de con­tra­ta­ción fle­xi­ble, dis­per­sión y dis­con­ti­nui­dad de fun­cio­nes, des­coor­di­na­ción admi­nis­tra­tiva, etc.).

Para con­cluir, una trans­for­ma­ción defi­ni­tiva en la orien­ta­ción esta­tal ligada a la pla­ni­fi­ca­ción regio­nal debe­ría con­si­de­rar refor­mas diri­gi­das a ins­ti­tu­cio­na­li­zar su pra­xis. Se tra­ta­ría de refor­mas que vin­cu­len el accio­nar de los fun­cio­na­rios con la con­se­cu­ción de sus pro­pó­si­tos colec­ti­vos, lle­vando al Estado Nacio­nal a inter­ve­nir con mayor auto­no­mía res­pecto de las pre­sio­nes par­ti­cu­la­ris­tas de los prin­ci­pa­les agen­tes eco­nó­mi­cos. Se tra­ta­ría de cons­truir una auto­no­mía ins­cripta en víncu­los socia­les con­cre­tos y per­du­ra­bles que ligan al apa­rato buro­crá­tico con las diver­sas redes de la socie­dad civil a tra­vés de cana­les ins­ti­tu­cio­na­les esta­bles y diná­mi­cos. Una vin­cu­la­ción de las buro­cra­cias con diver­sos suje­tos socia­les como la recién citada podría con­du­cir a la reso­lu­ción de con­flic­tos en torno a los obje­ti­vos de polí­ti­cas públi­cas diri­gi­das a remo­ver los obs­tácu­los pro­pios a una estruc­tura pro­duc­tiva hete­ro­gé­nea en un con­texto de capi­ta­lismo periférico.

Para mayor información:

GARCIA, Ariel. Auge y caída de la pla­ni­fi­ca­ción regio­nal en Argen­tina: entre la bús­queda de una auto­no­mía enrai­zada y el esce­na­rio eco­nó­mico del capi­ta­lismo peri­fé­rico (1965–2015). Cua­der­nos de Geo­gra­fía: Revista Colom­biana de Geo­gra­fía, 2018, 27 (1), p. 180–194.

Ariel Gar­cía es Inves­ti­ga­dor Adjunto del CEUR-CONICET (Cen­tro de Estu­dios Urba­nos y Regio­na­les) y Pro­fe­sor de Eco­no­mía Polí­tica y Geo­gra­fía Eco­nó­mica de la Uni­ver­si­dad de Bue­nos Aires, Argentina.

Ficha biblio­grá­fica:

GARCIA, Ariel. Pla­ni­fi­ca­ción regio­nal: teo­ría y pra­xis de la auto­no­mía en el con­texto argen­tino (1965–2015). Geo­cri­tiQ. 20 de mayo de 2018, nº 389. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2018/05/planificacion-regional-teoria-y-praxis-de-la-autonomia-en-el-contexto-argentino-1965–2015>

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