Contra la esclavitud y la extorsión

En el pasado el mar ha sido la prin­ci­pal vía de comu­ni­ca­ción y trans­porte de la Huma­ni­dad, situa­ción que se man­tiene a pesar del enorme desa­rro­llo en buena parte de la tie­rra, desde hace dos siglos, de las infra­es­truc­tu­ras terres­tres, via­rias y ferro­via­rias, y durante el último siglo del desa­rro­llo de la aviación.

Durante la mayor parte de la his­to­ria el mar ha sido la prin­ci­pal vía de comu­ni­ca­ción entre aque­llos terri­to­rios cos­te­ros que han con­tado con las ven­ta­jas pro­por­cio­na­das por la faci­li­dad de acceso a dicho medio; este hecho ha dado lugar a que los habi­tan­tes se asen­ta­ran junto a unas cos­tas que siem­pre han dis­fru­tado de las ven­ta­jas de la comu­ni­ca­ción marí­tima. Sin embargo la acce­si­bi­li­dad, que ha faci­li­tado la difu­sión de per­so­nas, ideas, cul­ti­vos y tec­no­lo­gías, tam­bién ha per­mi­tido las agre­sio­nes de todo tipo, con su reguero de des­truc­ción, saqueo, extor­sión y muerte o escla­vi­tud de los apresados.

A ori­llas del mar se han for­mado Esta­dos e Impe­rios y se ha pro­du­cido el enfren­ta­miento entre aque­llos que dispu­taran la hege­mo­nía sobre el terri­to­rio a los que lo con­tro­la­ban o se habían esta­ble­cido en el mismo. Sir­van de ejem­plos los suce­si­vos enfren­ta­mien­tos entre Roma y Car­tago, que aca­ba­rían con la des­truc­ción de este último o los secu­la­res enfren­ta­mien­tos hispano-británicos en el océano Atlántico.

Estos enfren­ta­mien­tos obli­ga­ron a los man­da­ta­rios a con­tra­tar inge­nie­ros mili­ta­res y encar­gar­les pro­yec­tos de for­ti­fi­ca­ción de los puer­tos más codi­cia­dos y acti­vos de las cos­tas en disputa. Sir­van de mues­tra las for­ti­fi­ca­cio­nes de Cádiz o Car­ta­gena de Levante, en Europa, Mazal­qui­vir, en África, o Car­ta­gena de Indias, La Habana, o San Juan de Puerto Rico, en Amé­rica, entre otros muchos.

Nor­mal­mente se recuerda con mere­cida repug­nan­cia la trata de pobla­ción de color que tras­ladó a la fuerza a millo­nes de per­so­nas desde África a Amé­rica, pero resulta mucho menos cono­cida la escla­vi­tud pade­cida por habi­tan­tes euro­peos tras­la­da­dos a África, tras haber sido apre­sa­dos en ata­ques, que tam­bién deja­ban fami­lia­res y cono­ci­dos some­ti­dos a la extor­sión del res­cate para recu­pe­rar la liber­tad de dichos cau­ti­vos, que solo a veces se lograba.

Proyecto de torre hexagonal en la costa de Lorca (Murcia), proyectada por Juan Bautista Antonelli en 1578 (Archivo Municipal de Lorca).

Pro­yecto de torre hexa­go­nal en la costa de Lorca (Mur­cia), pro­yec­tada por Juan Bau­tista Anto­ne­lli en 1578 (Archivo Muni­ci­pal de Lorca).

El enfren­ta­miento desa­rro­llado entre los siglos XV y XVIII entre los asal­tan­tes musul­ma­nes afin­ca­dos en la costa meri­dio­nal medi­te­rrá­nea, bajo la tutela del Impe­rio Turco, y los habi­tan­tes de las cos­tas sep­ten­trio­na­les de dicho mar, espe­cial­mente ita­lia­nos y espa­ño­les, se ha til­dado de gue­rra de baja inten­si­dad, como si las víc­ti­mas de dichas accio­nes no sufrie­ran la gue­rra en toda su intensidad.

Durante la Anti­güe­dad y la Edad Media se cons­tru­ye­ron ata­la­yas y for­ti­fi­ca­cio­nes diver­sas que faci­li­ta­ran la defensa de la costa, con espe­cial preo­cu­pa­ción por sus puer­tos, ciu­da­des y pobla­cio­nes prin­ci­pa­les. Sin embargo sería durante el reinado de Felipe II cuando la Corona encargó pla­nes de defensa a inge­nie­ros mili­ta­res que eri­za­ran de defen­sas las cos­tas euro­peas del Medi­te­rrá­neo, for­mando una suce­sión de for­ti­fi­ca­cio­nes, comu­ni­ca­das visual­mente entre sí, con el fin de aler­tar a las pobla­cio­nes inme­dia­tas y con­vo­car a los veci­nos agru­pa­dos en mili­cias arma­das para el soco­rro de las cos­tas agredidas.

La empresa aco­me­tida durante el reinado de Felipe II fue de extra­or­di­na­ria com­ple­ji­dad, como se puede com­pro­bar en el estu­dio por­me­no­ri­zado de dicho pro­yecto en un sec­tor en la costa de Mur­cia, enco­men­dado a Juan Bau­tista Anto­ne­lli y a Ves­pa­siano Gon­zaga Colonna, ambos ita­lia­nos pero súb­di­tos de la Monar­quía. El pri­mero reco­no­cido inge­niero mili­tar. El segundo aris­tó­crata que desem­peñó varios virrei­na­tos al ser­vi­cio de Felipe II, con amplios cono­ci­mien­tos de inge­nie­ría mili­tar, que le per­mi­tie­ron pro­yec­tar la ciu­dad rena­cen­tista ideal de Sab­bio­neta, en el valle del Po, que fue incluida el año 2008 como Patri­mo­nio de la Huma­ni­dad por la UNESCO.

El pro­yecto de for­ti­fi­ca­ción, que habría de ser sufra­gado por los veci­nos de la zona a defen­der, incluía un ele­vado número de torres o ata­la­yas, mayor en el pro­yecto de Anto­ne­lli que en el de Gon­zaga; sin embargo, pro­ba­ble­mente por moti­vos eco­nó­mi­cos solo parte de ellas fue­ron eri­gi­das en las déca­das siguien­tes, siguiendo nor­mal­mente un modelo de torre hexa­go­nal que fue pro­puesto por Ves­pa­siano Gon­zaga y adop­tado por Juan Bau­tista Antonelli.

Más allá de la efi­ca­cia del dis­po­si­tivo defen­sivo esta­ble­cido en las cos­tas euro­peas, que indu­da­ble­mente difi­cul­ta­ría las accio­nes enemi­gas y aler­ta­ría a los habi­tan­tes pró­xi­mos a las cos­tas para que pusie­ran a salvo sus pro­pie­da­des y sus pro­pias vidas; serían los tra­ta­dos de Paz y Comer­cio fir­ma­dos por la Monar­quía espa­ñola, durante el reinado de Car­los III, con los pode­res afri­ca­nos situa­dos a ori­lla del Medi­te­rrá­neo y el Impe­rio Turco, los que liqui­da­ron esta gue­rra de baja inten­si­dad que se man­tuvo bru­tal­mente activa durante tres siglos, some­tiendo a la escla­vi­tud buena parte de la pobla­ción de la costa euro­pea del Mediterráneo.

Para mayor información:

GIL ALBARRACÍN, Anto­nio. La defensa de la costa de Lorca en los siglos XVI y XVII. Alberca, 2018, 15. Lorca (Mur­cia), p. 169–240.

Anto­nio Gil Alba­rra­cín es cate­drá­tico de Geo­gra­fía e His­to­ria de I.E.S. Aca­dé­mico corres­pon­diente de la Real Aca­de­mia de Bellas Artes de San Fer­nando de Madrid y de Alfonso X el Sabio de Murcia.

Ficha biblio­grá­fica:

GIL ALBARRACÍN, Anto­nio. Con­tra la escla­vi­tud y la extor­sión. Geo­cri­tiQ. 30 de marzo de 2018, nº 379. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2018/03/contra-la-esclavitud-y-la-extorsion>

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