La interacción social como base del Turismo Sostenible

Para la pla­ni­fi­ca­ción y eje­cu­ción del turismo no sola­mente deben ser con­si­de­ra­dos los ele­men­tos natu­ra­les. Las prin­ci­pa­les con­di­cio­nes para que el mismo pueda ser desa­rro­llado, vie­nen dadas por la inter­ac­ción social sobre el terri­to­rio. Ade­más del aná­li­sis del impacto que pueda gene­rar el turismo por la afluen­cia visi­tan­tes, que pue­den o no, estar rela­cio­na­dos con el lugar.

El caso de los cerros orien­ta­les de Bogotá, nos ser­virá de ejem­plo para abor­dar el aná­li­sis de la puesta en mar­cha del turismo, con un bajo impacto hacia el medio natu­ral que lo sus­tenta. Nos situa­re­mos en la vereda El Ver­jón, donde ha exis­tido el inte­rés en este tipo de pro­yec­tos por la comu­ni­dad local con apoyo del estado.

La dis­po­si­ción y aper­tura local hacia este tipo de pro­yec­tos, es está rela­cio­nada direc­ta­mente con los bene­fi­cios que pue­dan ser per­ci­bi­dos local­mente por los mis­mos. Estos, ven­drían dados por la pla­ni­fi­ca­ción de la acti­vi­dad de manera par­ti­ci­pa­tiva e integradora.

Una imple­men­ta­ción óptima del turismo sos­te­ni­ble iría de la mano con bene­fi­cios ambien­ta­les. Lo ante­rior, con­si­de­rando que la comu­ni­dad depende de la explo­ta­ción de los sue­los o la expan­sión agro­pe­cua­ria, y que, el turismo sos­te­ni­ble está enca­mi­nado al fomento de las acti­vi­da­des armó­ni­cas con la tie­rra. En con­se­cuen­cia, deriva un nuevo para­digma, en el cual prima la con­ser­va­ción de los atrac­ti­vos y las bue­nas prác­ti­cas ambientales.

La cali­dad y la fra­gi­li­dad de los pai­sa­jes frente al turismo

Es impor­tante en pri­mer lugar, resol­ver la cues­tión de la iden­ti­fi­ca­ción de las zonas de mayor atrac­tivo y las de mayor vul­ne­ra­bi­li­dad. Para ello, pode­mos emplear como herra­mienta un plano que nos ayudé a definirlas.

El pai­saje está con­for­mado por diver­sos con­jun­tos de ele­men­tos, que se pue­den iden­ti­fi­car visual­mente. Estos se cono­cen como Uni­da­des del Pai­saje (UP) y son la expre­sión de las rela­cio­nes entre el clima, el terri­to­rio y las per­so­nas. Es nece­sa­rio agu­zar la mirada para dife­ren­ciar­los, iden­ti­fi­car las carac­te­rís­ti­cas que tie­nen las plan­tas, el relieve, los cuer­pos de agua y la cober­tura del suelo, entre otros. El mapa ela­bo­rado con base en el inven­ta­rio de campo para El Ver­jón, se observa en la siguiente imagen.

Unidades del paisaje.

Uni­da­des del paisaje.

En este regis­tro se deter­mi­nan con mayor cer­teza y pre­ci­sión, las cua­li­da­des que hacen del terri­to­rio un lugar único y que tie­nen mayor impacto sobre el turista. Del mismo modo, se iden­ti­fi­can las posi­bles ame­na­zas o vul­ne­ra­bi­li­da­des frente a la acti­vi­dad o a los pro­ce­sos natu­ra­les del lugar. Por ejem­plo, la expan­sión de la agri­cul­tura ha cau­sado que se inva­dan las zonas natu­ra­les y adi­cio­nal­mente, el desa­rro­llo vial y el aumento de la pobla­ción están rela­cio­na­dos directamente.

De acuerdo al plano se deter­minó la cali­dad y la fra­gi­li­dad de cada UP. La cali­dad se rela­ciona con las impre­sio­nes posi­ti­vas que dejan las uni­da­des en la memo­ria. La fra­gi­li­dad depende de la expo­si­ción o visi­bi­li­dad de cada una y se com­pone por la intrín­seca o pro­pia, que depende de las barre­ras visua­les de cada uni­dad, y la adqui­rida, que está rela­cio­nada con la ubi­ca­ción y can­ti­dad de obser­va­do­res. En su con­junto, estas dos cua­li­da­des son clave para deter­mi­nar las acti­vi­da­des que se pue­den rea­li­zar en cada zona de acuerdo al impacto que pue­dan generar.

 

Atractivos turísticos

Atrac­ti­vos turísticos

Por ejem­plo, vemos que en los luga­res menos lla­ma­ti­vos y cerra­dos al hori­zonte, se pue­den colo­car mobi­lia­rios e infra­es­truc­tura de soporte como com­ple­mento a los reco­rri­dos. En cam­bio, en los sis­te­mas que con­ser­van su natu­ra­li­dad es inne­ce­sa­rio ade­cuar el lugar, puesto que de ello depende su atrac­tivo. Así, se imple­men­tara el turismo de manera cohe­rente y sostenible.

El pai­saje como prin­ci­pal aliado del turismo

De acuerdo a lo expuesto, el estu­dio del pai­saje faci­lita la con­cre­ción de accio­nes ten­dien­tes mini­mi­zar el impacto de las acti­vi­da­des. Ade­más, per­mite reco­no­cer los esce­na­rios acor­des para cada una con deta­lle y ela­bo­rar un reco­rrido claro y coherente.

Así cuando el cami­nante observe el pano­rama con una mirada crí­tica y entienda su lugar en esta inter­ac­ción, ten­drá un sen­tido de iden­ti­dad con el lugar visi­tado y una rela­ción fra­terna con el mismo.

Para mayor infor­ma­ción:

GARCÍA, Daniel. Pro­puesta y selec­ción de un sen­dero para la inter­pre­ta­ción ambien­tal con énfa­sis en el pai­saje en zona rural de Bogotá. Tesis en Inge­nie­ría Ambien­tal. Bogotá: Uni­ver­si­dad Dis­tri­tal F.J.C., Facul­tad de Medio Ambiente y Recur­sos Natu­ra­les, 2015.

Ficha biblio­grá­fica:

GARCÍA, Daniel. La inter­ac­ción social como base del Turismo Sos­te­ni­ble. Geo­cri­tiQ. 1 de enero de 2018, nº 360. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2018/01/la-interaccion-social-como-base-del-turismo-sostenible>.

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