Imposturas diversas en Enric Marco y Jorge Semprún

Según Claude Arnaud el yo se inventa para ser reco­no­cido y envi­diado, no hay mejor reve­la­dor de esta enfer­me­dad de la moder­ni­dad, que al lle­gar a su esta­dio ter­mi­nal fabrica el sobre pri­vi­le­giado que es la falsa víc­tima. El yo se ha con­ver­tido en el pequeño capi­tal per­so­nal no here­dado que pode­mos hacer fruc­ti­fi­car con un desen­freno de rela­tos, aun­que la inven­ción de curri­cu­lums es anti­gua, en los cam­pos de con­cen­tra­ción nazis sur­gió desde el mismo momento de su libe­ra­ción, muchos lo confirman:

Había que mirar bien uno por uno los que lle­ga­ban, si eran espa­ño­les depor­ta­dos, pues podían ser tra­ba­ja­do­res de Alemania….Te puedo expli­car, pero mucho”.  Joa­quín López-Raymundo. “Muchos fran­ce­ses hicie­ron como que ellos habían estado allí y habían hecho la trampa”. Regino González-Cubo. “Habían muchos en Fran­cia y en Ale­ma­nia tra­ba­jando para los ale­ma­nes que se hicie­ron pasar por depor­ta­dos, claro, a mí qué me importa eso”. Fran­cisco Casa­res Rodríguez.

Enric Marco, tal vez el impos­tor espa­ñol más famoso, me explicó la razón de su impos­tura: “Yo hago his­to­ria, soy un pro­ta­go­nista útil a la socie­dad, he sufrido, me siento como una per­sona que ha for­mado parte de todo esto (…) he lle­gado a sen­tir como ellos, como aquel actor que se apro­pia del rol que repre­senta en la escena”. Benito Ber­mejo se hizo famoso al des­cu­brir la impos­tura de Enric Marco, en el momento en que podía ase­gu­rarse pri­me­ras por­ta­das, Mario Var­gas Llosa com­par­tió esta hazaña con sus lectores:

Enric Marco, nacido en 192l, cono­cido como ‘el depor­tado número 6.448, era pre­si­dente de la aso­cia­ción Ami­cal Maut­hau­sen, que cuenta con 650 socios en España, cargo para el que había sido re-elegido el 1 de mayo, y se encon­traba ya en Aus­tria, rumbo a Maut­hau­sen, para par­ti­ci­par en las cere­mo­nias con­me­mo­ra­ti­vas de los 60 años del fin del nazismo, a las que iba a asis­tir Rodrí­guez Zapa­tero, pre­si­dente del Gobierno espa­ñol, cuando el his­to­ria­dor con­cluyó su ras­treo y ela­boró su informe. Marco tenía, en su bol­si­llo, el dis­curso que había pre­pa­rado para leerlo en aque­lla oca­sión. Des­con­cer­tada, estu­pe­facta con las con­clu­sio­nes de Ber­mejo, la Ami­cal de depor­ta­dos espa­ño­les pidió a su pre­si­dente que, mien­tras se acla­ra­ban las cosas, regre­sara a España. Su dis­curso lo leyó en Maut­hau­sen otro depor­tado, Eusebi Pérez”.

Jorge Sem­prún tam­bién uti­lizó his­to­rias aje­nas que él no había vivido ni visto; lo hizo en Viviré con su nom­bre, moriré con el mío, libro en el que ocultó que rela­taba la his­to­ria de Stép­hane Hes­sel. No obs­tante, su éxito como escri­tor la debe a la con­vi­ven­cia con los Azaus­tre en Madrid, que él ha reco­no­cido entre otros tex­tos, en su libro La escri­tura o la vida (pri­mera edi­ción espa­ñola: Bar­ce­lona, Tus­quets, 2007, 258 p). Más de cua­tro déca­das des­pués le pre­gunté a Sem­prún cómo y por qué escri­bió El largo viaje : “Me llega con una faci­li­dad asom­brosa la posi­bi­li­dad de escri­bir cuando estoy empe­zando a ser expul­sado del par­tido, en la casa de la pareja de mili­tan­tes de Con­cep­ción Baha­monde. Y allí había esta casua­li­dad increí­ble, mucha suerte he tenido yo de que Manolo Azaus­tre había estado depor­tado en Maut­hau­sen… Me con­taba y yo me decía: esto lo ha vivido hasta el fondo, pero qué mal lo cuenta, y me vol­vió la idea de con­tarlo yo. O sea que el libro éste se escribe gra­cias o por Manuel Azaus­tre, Luego cuando hice una pelí­cula que se lla­maba Las dos memo­rias, llamé a Manolo Azaus­tre, y no pude uti­li­zar nada de lo que me dijo por­que no sabía expresarse”.

Fran­ziska Augs­tein lo explica así: “Manolo apro­ve­chaba la pre­sen­cia de Fede­rico Sán­chez – éste era uno de los nom­bres de gue­rra de Jorge Sem­prún – para aga­sa­jarle con sus his­to­rias de Maut­hau­sen. Y como aquél no tenía nada que hacer, se sentó y escri­bió, tal como lo había inten­tado antes en otras oca­sio­nes. Y esta vez lo logró. En lugar de intro­du­cirse en el campo de con­cen­tra­ción, se apro­ximó a él con cui­dado: la tre­menda cruel­dad del campo de con­cen­tra­ción, en cuya des­crip­ción se ago­ta­ban en vano los tor­pes super­la­ti­vos de Azaus­tre, apa­rece en la narra­ción del viaje en tren a Buchen­wald en esce­nas, que más tarde, cuando escri­bió guio­nes, Sem­prún deno­minó flash-forwards. Sus rela­tos (de Azaus­tre) sobre el campo ata­ca­ban los ner­vios de Semprún”.

Cual­quiera, desde Sem­prún a Marco, tiene dere­cho a vivir las impos­tu­ras que nece­site, desee o escoja, ya que son idea­das y están den­tro de las estruc­tu­ras socia­les en las que vivi­mos sin olvi­dar que un aspecto intere­sante de las impos­tu­ras es que quien las con­vierte en ver­dad es la per­sona que las escu­cha o lee. Sem­prún reco­gió pre­mios lite­ra­rios y fue minis­tro, Marco logró pres­ti­gio social gra­cias a ser pre­si­dente de la Ami­cal; los dos fue­ron pro­li­jos a la hora de expli­car expe­rien­cias que ellos no vivie­ron. En todas las his­to­rias y en todos los rela­tos de los cam­pos hay hechos silen­cia­dos, dis­tor­sio­na­dos, pre­fa­bri­ca­dos, “fijos” o fal­sos. Marco fue un actor genial que coronó con éxito su lucha por reivin­di­car a los repu­bli­ca­nos depor­ta­dos, con­si­guió que por pri­mera vez el Par­la­mento espa­ñol llo­rara las víc­ti­mas del Holo­causto, des­pués ha reco­no­cido públi­ca­mente su impostura.

Los his­to­ria­do­res no sole­mos haber vivido los hechos que inves­ti­ga­mos, habla­mos en nom­bre de los muer­tos, esos seres que, según Michel de Cer­teau, “vuel­ven a la vida gra­cias a que los acoge la escri­tura, pero a con­di­ción de callarse para siem­pre”. Más allá de cual­quier docu­mento oral o escrito per­ma­nece la memo­ria viva; quizá si Ber­mejo hubiera entre­vis­tado a Marco habría com­pren­dido su hazaña, habría cap­tado “el oxí­mo­ron que esconde la pala­bra his­to­rio­gra­fía que pre­tende arti­cu­lar lo real y el dis­curso sobre lo real y allí donde esa unión no es pen­sa­ble, ha de hacer como si las arti­cu­lara”. Quie­nes entre­vis­ta­mos guar­da­mos los por­qués de los tes­ti­mo­nios de otros tiem­pos, nues­tro obje­tivo no es repe­tir lo que se nos dice ni con­de­nar a quien nos habla, nues­tro ofi­cio es ayu­dar a crear un dis­curso que per­mita otros futu­ros: his­to­riar es com­pren­der, inter­pre­tar, imaginar.

Para mayor información:

VILANOVA, Mer­ce­des. Maut­hau­sen, des­pués. Madrid: Cátedra-Anaya, 2014.

Mer­ce­des Vila­nova es Cate­drá­tica de His­to­ria Con­tem­po­rá­nea y Pro­fe­sora Emé­rita de la Uni­ver­si­dad de Barcelona.

Ficha biblio­grá­fica:

VILANOVA, Mer­ce­des. Impos­tu­ras diver­sas en Enric Marco y Jorge Sem­prún. Geo­cri­tiQ. 30 de enero de 2018, nº 366. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2018/01/imposturas-diversas-en-enric-marco-y-jorge-semprun>

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