El turismo en la (re)construcción de las fronteras nacionales

El turismo se expande con­ti­nua­mente por diver­sos luga­res del mundo e incor­pora nue­vos sitios a esta forma par­ti­cu­lar de con­sumo, trans­for­mando los usos y prác­ti­cas exis­ten­tes. En par­ti­cu­lar, la inser­ción de lógi­cas turís­ti­cas en espa­cios fron­te­ri­zos ha reci­bido una cierta aten­ción en los últi­mos años, par­ti­cu­lar­mente en el con­texto de inten­si­fi­ca­ción de la glo­ba­li­za­ción y de con­for­ma­ción de blo­ques regio­na­les de inte­gra­ción, tanto en Europa como en América.

Gran parte de las refle­xio­nes sobre la rela­ción entre turismo y fron­te­ras nacio­na­les han sido ela­bo­ra­das desde la geo­gra­fía polí­tica clá­sica, la cual se ha cons­ti­tuido como un abor­daje tra­di­cio­nal sobre la mate­ria. Sin embargo, esas mira­das comien­zan a ser cues­tio­na­das, a par­tir de nue­vas for­mas de ver, pen­sar y cons­truir las fron­te­ras en su rela­ción con el turismo.

El vínculo entre las fron­te­ras y el turismo es fre­cuen­te­mente pen­sado a tra­vés de dos ejes. Por un lado, es con­ce­bido como pro­mo­tor del desa­rro­llo eco­nó­mico en las regio­nes fron­te­ri­zas, gene­ral­mente cons­ti­tui­das como áreas mar­gi­na­les res­pecto de los cen­tros de poder de cada país. Por otro lado, el turismo es ana­li­zado como una acti­vi­dad rele­vante para la inte­gra­ción y la coope­ra­ción a tra­vés del límite internacional.

Los abor­da­jes tra­di­cio­na­les plan­tean un con­junto de difi­cul­ta­des en torno a la com­pren­sión de la rela­ción entre turismo y fron­te­ras. Por un lado, supo­nen que tanto el turismo como las rela­cio­nes trans­fron­te­ri­zas son fenó­me­nos siem­pre desea­bles y bene­fi­cio­sos y, por los tanto, se pos­tu­lan como la solu­ción para los pro­ble­mas que atra­vie­san estas áreas. La idea de que el turismo pro­duce impac­tos posi­ti­vos en las regio­nes fron­te­ri­zas requiere ser mati­zada y com­ple­ji­zada. El obje­tivo no es pasar a seña­lar sus impac­tos nega­ti­vos, sino evi­tar una mirada sim­pli­fi­cada, uni­li­neal, que ignora las múl­ti­ples rela­cio­nes y dimen­sio­nes implí­ci­tas en estos pro­ce­sos sociales.

Por otro lado, fre­cuen­te­mente se con­ci­ben a las fron­te­ras como obje­tos está­ti­cos y como datos de la reali­dad. Por el con­tra­rio, las nue­vas geo­po­lí­ti­cas entien­den a las fron­te­ras como pro­ce­sos socia­les, esto es, como cons­truc­cio­nes his­tó­ri­cas y en per­ma­nente muta­ción. Si bien su con­cep­ción es inse­pa­ra­ble de la for­ma­ción terri­to­rial de los Esta­dos moder­nos, tanto éstos como otros múl­ti­ples suje­tos inci­den en la per­ma­nente recons­truc­ción mate­rial y sim­bó­lica de las fron­te­ras. En tanto pro­ceso social, las fron­te­ras no son uni­ver­sa­les y eter­nas, sino que asu­men for­mas par­ti­cu­la­res en el espa­cio y en el tiempo, a par­tir de los entra­ma­dos socia­les que les dan forma.

En ter­cer lugar, se pos­tula que la atrac­ti­vi­dad turís­tica en la fron­tera está pre­de­ter­mi­nada por un con­junto de for­mas o acti­vi­da­des típi­cas de estos sitios. Ello se basa en la idea de que los luga­res tie­nen una voca­ción turís­tica inhe­rente, como si el turismo fuese esen­cial, natu­ral o inma­nente. Ade­más, supo­nen que los atrac­ti­vos son tales por sus carac­te­rís­ti­cas intrín­se­cas y, por lo tanto, uni­ver­sa­les y eter­nos. Por el con­tra­rio, los nue­vos estu­dios sobre turismo reve­lan que los luga­res turís­ti­cos se crean a tra­vés de dife­ren­tes pro­ce­sos socia­les de valo­ri­za­ción posi­tiva de cier­tos ras­gos de un lugar. La atrac­ti­vi­dad, enton­ces, no se ubica en las cosas, sino que se cons­truye a par­tir de la inter­re­la­ción entre las socie­da­des de ori­gen de los visi­tan­tes y los luga­res de destino.

A par­tir de estas for­mas alter­na­ti­vas de pen­sar las fron­te­ras y el turismo, han sur­gido nue­vos enfo­ques para com­pren­der sus cru­ces. Las nue­vas geo­po­lí­ti­cas del turismo se intere­san en el rol que éste ha tenido en los pro­ce­sos de cons­truc­ción terri­to­rial y de fron­te­ri­za­ción, en los dife­ren­tes con­tex­tos his­tó­ri­cos. Así, se ana­li­zan los sig­ni­fi­ca­dos cam­bian­tes que ha tenido el turismo, desde su rol en la con­so­li­da­ción de la sobe­ra­nía nacio­nal y con­trol de cier­tas áreas limí­tro­fes, hasta con­ver­tirse en para­digma de las rela­cio­nes para­di­plo­má­ti­cas y los pro­yec­tos de coope­ra­ción entre muni­ci­pios o regio­nes de dife­ren­tes países.

Para­le­la­mente, se com­ple­jiza la mirada sobre los pro­ce­sos de cons­truc­ción de atrac­ti­vi­dad en las fron­te­ras. Los entra­ma­dos socio-históricos de cada sitio dia­lo­gan con las for­mas de valo­ri­za­ción de las socie­da­des que via­jan, para dar ori­gen a for­mas con­cre­tas de atrac­ti­vi­dad en cada lugar y en cada tiempo. En muchos casos, estos pro­ce­sos se vin­cu­lan con dife­ren­tes lógi­cas de patri­mo­nia­li­za­ción que, inten­cio­na­da­mente o no, favo­re­cen el con­sumo turístico.

El turismo pro­pone cier­tas for­mas de ver, tran­si­tar, foto­gra­fiar dis­fru­tar o expe­ri­men­tar las fron­te­ras. No sólo trans­forma los usos domi­nan­tes y acon­di­ciona mate­rial­mente los luga­res, sino que ade­más cons­tru­yen ima­gi­na­rios que cir­cu­lan y pro­du­cen efec­tos. Ello revela las rela­cio­nes de poder implí­ci­tas en los pro­ce­sos de valo­ri­za­ción turís­tica, las lógi­cas de apro­pia­ción y des­po­se­sión, los víncu­los con­flic­ti­vos y las ten­sio­nes entre dife­ren­tes cons­truc­cio­nes socio-espaciales, entre múl­ti­ples terri­to­rios y fron­te­ras en pugna.

La refle­xión sobre la rela­ción entre turismo y fron­te­ras revela un con­junto de temá­ti­cas y enfo­ques tra­di­cio­na­les que hoy día son cues­tio­na­dos y reela­bo­ra­dos, aún en forma inci­piente, por abor­da­jes alter­na­ti­vos. Las nue­vas geo­po­lí­ti­cas pro­po­nen dife­ren­tes pers­pec­ti­vas para com­pren­der las for­mas en que las fron­te­ras son recons­trui­das per­ma­nen­te­mente a tra­vés de múl­ti­ples suje­tos y prác­ti­cas, entre ellas el turismo. Nos encon­tra­mos frente al desa­fío de com­ple­ji­zar las mira­das y evi­tar esen­cia­lis­mos, para con­tri­buir a una mejor com­pren­sión de los cru­ces que se pro­du­cen en la actua­li­dad, entre el turismo y las fron­te­ras nacionales.

Para mayor información:

PORCARO, Tania. Turismo y fron­te­ras: revi­sión de la pro­duc­ción aca­dé­mica y los apor­tes con­cep­tua­les desde la geo­gra­fía. Cua­der­nos de Geo­gra­fía: Revista Colom­biana de Geo­gra­fía. 2017, vol. 26, núm. 2, p. 13–29.

Tania Por­caro es inves­ti­ga­dora del Grupo de Estu­dios sobre Fron­te­ras y Regio­nes de la Uni­ver­si­dad de Bue­nos Aires.

Ficha biblio­grá­fica:

PORCARO, Tania. El turismo en la (re)construcción de las fron­te­ras nacio­na­les. Geo­cri­tiQ. 25 de noviem­bre de 2017, nº 350. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2017/11/el-turismo-en-la-re-construccion-de-las-fronteras-nacionales>

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