Eficiencia y sostenibilidad en la mejora y prevención de los asentamientos informales

En los últi­mos 30 años ha habido una impor­tante can­ti­dad de expe­rien­cias de inter­ven­ción en mejo­ra­miento inte­gral de barrios en Amé­rica Latina y Caribe, pero a la fecha según Nacio­nes Uni­das no se ha con­se­guido redu­cir la can­ti­dad abso­luta de habi­tan­tes que viven en dichos asen­ta­mien­tos. Por el con­tra­rio, han aumen­tado de 106 a 111 millo­nes de per­so­nas, desde 1990 a 2010. La solu­ción a los pro­ble­mas aso­cia­dos a la pro­li­fe­ra­ción de los asen­ta­mien­tos infor­ma­les pasa por hacer polí­tica urbana, tanto de reme­dia­ción como de pre­ven­ción. El incre­mento impa­ra­ble de nue­vos asen­ta­mien­tos infor­ma­les y la mayor nece­si­dad de recur­sos para ofre­cer inter­ven­cio­nes cada vez más inte­gra­les, obliga a pen­sar en esque­mas que per­mi­tan recu­pe­rar las inver­sio­nes y superar algu­nos paradigmas.

Se debe­ría mejo­rar la imple­men­ta­ción de los pro­yec­tos de mejo­ra­miento de barrios para que sean más efi­cien­tes y ten­gan mayor alcance, ofre­ciendo un esquema de recu­pe­ra­ción de la inver­sión a largo plazo que capta las plus­va­lías gene­ra­das por estos a tra­vés de impuesto pre­dial. Son gran­des las ven­ta­jas y la fac­ti­bi­li­dad de imple­men­tar polí­ti­cas de pre­ven­ción de asen­ta­mien­tos infor­ma­les a tra­vés de la gene­ra­ción de suelo urbano ase­qui­ble para fami­lias de bajos ingre­sos, que ade­más per­mite diri­gir el cre­ci­miento de la ciu­dad de forma orde­nada y arti­cu­lada con el sec­tor privado.

Cuando los dise­ños de la inter­ven­cio­nes se rea­li­zan con una visión más allá de los lími­tes admi­nis­tra­ti­vos del barrio a inter­ve­nir y, ade­más, cuando se rea­liza un pro­ceso de arti­cu­la­ción tanto desde la comu­ni­dad y la muni­ci­pa­li­dad (bottom-up) como desde los nive­les nacio­na­les y guber­na­men­ta­les (top-down), se con­si­gue gene­rar siner­gias que mejo­ran la efi­cien­cia, el alcance y el impacto de los pro­yec­tos. Por ejem­plo, en el pro­yecto de mejora de barrios en la ciu­dad de León (Nica­ra­gua) el incre­mento del diá­me­tro de las tube­rías prin­ci­pa­les per­mi­tirá que no solo el barrio de 703 lotes sea bene­fi­ciado, sino que esta inver­sión sea apro­ve­chada a mediano plazo por más de 4.300 lotes de otros 6 barrios veci­nos, apro­ve­chán­dose con ello el 44% de la inver­sión en sanea­miento. De forma simi­lar pasó con otros ser­vi­cios urba­nos y barrios, aun­que tam­bién se per­dió la opor­tu­ni­dad de impac­tos mayo­res en algu­nos pro­yec­tos por una com­bi­na­ción de dise­ños de corto alcance y falta de volun­tad polí­tica local.

Parece com­pro­barse tam­bién la teo­ría de Fran­cesc Magrinyà sobre el pro­ceso ite­ra­tivo de cre­ci­miento de los teji­dos urba­nos, donde la inver­sio­nes en par­ce­la­ción y urba­ni­za­ción per­mi­ten gene­rar mejo­ras en la edi­fi­ca­ción. La mejora del entorno urbano en un barrio reduce los défi­cits habi­ta­cio­na­les cuando estas inter­ven­cio­nes se rea­li­zan bajo esque­mas de aten­ción inte­gral. Esto con­vierte a las inter­ven­cio­nes de mejo­ra­miento inte­gral de barrios en esque­mas de polí­tica pública más efi­cien­tes para la reduc­ción sobre los défi­cits tanto de infra­es­truc­tura como de vivienda. Los cos­tos de inver­sión por lote fue­ron meno­res que los pro­gra­mas de vivienda social: 2.500 ver­sus 5.000 dóla­res, con la dife­ren­cia que en los segun­dos la inver­sión es pun­tual en una fami­lia y dis­persa. Ade­más, el impacto va más allá de la vivienda, ya que mejora la cali­dad de vida, la salud, la eco­no­mía fami­liar y la segu­ri­dad física.

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Cuando las inter­ven­cio­nes urba­nas son con­ce­bi­das bajo mode­los sos­te­ni­bles y adap­ta­dos para fami­lias de bajos ingre­sos, no sola­mente es posi­ble recu­pe­rar las inver­sio­nes sino gene­rar pro­ce­sos endó­ge­nos, que se retro­ali­men­ten y se incre­men­ten de forma expo­nen­cial. Es valioso el pro­yecto de expan­sión urbana de León Sur­este en Nica­ra­gua, una ini­cia­tiva local de gene­ra­ción de suelo urbano para fami­lias de bajos ingre­sos de urba­ni­za­ción pro­gre­siva. Su par­ti­cu­la­ri­dad fue el diseño de un esquema de recu­pe­ra­ción de la inver­sión a par­tir de un capital-semilla y el otor­ga­miento de prés­ta­mos muni­ci­pa­les. Como resul­tado se crea­ron 2.300 lotes urba­nos con una inver­sión de más de un millón de dóla­res recu­pe­ra­dos en 10 años, alcan­zando los 6.500 lotes en fases pos­te­rio­res y gene­rando alian­zas con el sec­tor pri­vado para vivienda social.

Es ele­vado el poten­cial de los catas­tros muni­ci­pa­les para cap­tar los incre­men­tos de las plus­va­lías gene­ra­das por los pro­yec­tos de mejo­ra­miento de barrios. Los 1,8 millo­nes de dóla­res inver­ti­dos en el barrio Aza­rías H. Pallais de León se podían recu­pe­rar a tra­vés del Impuesto de Bie­nes Inmue­bles (IBI) en un plazo de 29 años. De hecho, par­tiendo de la actual recau­da­ción anual de 1.700 dóla­res en un barrio de 703 lotes, se podía mul­ti­pli­car por 4,6 veces en el pri­mer año, por 23 veces a los 5 años y por 40 veces a los 10 años.

Con ello se pro­pone un esquema de finan­cia­miento que, a par­tir de un Capi­tal Semi­lla Nacio­nal – pro­grama de coope­ra­ción o fon­dos de inver­sión pública-, se rea­liza la pri­mera inver­sión en el barrio #1. Las plus­va­lías cap­ta­das a tra­vés del cobro del IBI son trans­fe­ri­das a un Fondo Revol­vente Muni­ci­pal que en unos años, cuando tenga fon­dos sufi­ciente, puede inver­tir en el mejo­ra­miento de un barrio #2, el cual igual­mente ali­menta el Fondo con la cap­ta­ción de las plus­va­lías, y así reite­ra­ti­va­mente con más barrios. Este pro­ceso es ite­ra­tivo y con un incre­mento expo­nen­cial de la recu­pe­ra­ción de plus­va­lías, al sumar más y más barrios inter­ve­ni­dos que ali­men­tan el Fondo.

La inves­ti­ga­ción ofrece dos esque­mas de inver­sión y finan­cia­miento. La dife­ren­cia entre ambos pasa por el lapso de tiempo nece­sa­rio: unos 30 años para la reme­dia­ción y 10 años para la pre­ven­ción de asen­ta­mien­tos. Las ven­ta­jas de la pre­ven­ción son indis­cu­ti­bles, pero no puede des­cui­darse la aten­ción a los asen­ta­mien­tos infor­ma­les, focos de pre­ca­rie­dad, inse­gu­ri­dad y exclu­sión social. La solu­ción a los asen­ta­mien­tos infor­ma­les debe pasar por imple­men­tar mode­los sos­te­ni­bles eco­nó­mi­ca­mente, más efi­cien­tes y en arti­cu­la­ción con todos los acto­res implicados.

Para mayor información

PÉREZ-CASAS, Marc. Del mejo­ra­miento a la pre­ven­ción de asen­ta­mien­tos infor­ma­les: esque­mas endó­ge­nos y sos­te­ni­bles en ciu­da­des inter­me­dias de Nica­ra­gua. Tesis doc­to­ral, Uni­ver­si­tat Poli­tèc­nica de Cata­lunya, 2016, <http://hdl.handle.net/10803/397998>.

PÉREZ-CASAS, Marc; MAGRINYÀ, Fran­cesc. Pre­ven­ción de asen­ta­mien­tos infor­ma­les a tra­vés polí­ti­cas de expan­sión urbana de loti­fi­ca­ción con ser­vi­cios para fami­lias de bajos ingre­sos: El caso de León Sur­este, Nica­ra­gua. Cam­bridge: Lin­coln Ins­ti­tute of Land Policy, 2015.

Marc Pérez-Casas es Doc­tor Inge­niero de Cami­nos, Cana­les y Puer­tos por la Uni­ver­si­dad Poli­téc­nica de Cata­lunya y con­sul­tor inter­na­cio­nal para el Banco Inter­ame­ri­cano de Desa­rro­llo (BID) en Amé­rica Latina.

Ficha biblio­grá­fica:

PÉREZ-CASAS, Marc. Efi­cien­cia y sos­te­ni­bi­li­dad en la mejora y pre­ven­ción de los asen­ta­mien­tos infor­ma­les. Geo­cri­tiQ. 15 de marzo de 2017, nº 293. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2017/03/eficiencia-y-sostenibilidad-en-la-mejora-y-prevencion-de-los-asentamientos-informales>.

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