¿Qué hacer con los restos arqueológicos? A propósito del Circo romano de Tarraco

A menudo, en los casos en que una parte de la his­to­ria de la ciu­dad está oculta, surge la duda sobre cómo actuar: derri­bar las cons­truc­cio­nes actua­les para inte­grar en el pai­saje urbano el esplen­dor de los res­tos arqueo­ló­gi­cos o dejar las cosas como están y seguir inter­pre­tando la ciu­dad sepul­tada a par­tir de lec­tu­ras y docu­men­tos de cons­pi­cuos arqueó­lo­gos e his­to­ria­do­res. A mi modo de enten­der y en el caso de la Parte Alta de Tarra­gona, lo que cabe no es ni una cosa ni la otra, sino inter­ve­nir en la justa medida y en pun­tos con­cre­tos a fin de incor­po­rar estra­té­gi­ca­mente en el espa­cio público los res­tos de hace dos mile­nios, deján­do­los dia­lo­gar de forma activa con el con­texto urbano más actual. “Pre­sen­cia y per­ma­nen­cia” podría ser el título del argu­mento o de la pelí­cula. Pre­sen­cia de la ciu­dad del siglo XXI y per­ma­nen­cia de los res­tos roma­nos for­mando parte del pai­saje urbano. Actua­cio­nes estra­té­gi­cas de acu­pun­tura urbana podrían favo­re­cer esta rela­ción y pro­cu­rar una buena sin­ta­xis y diá­logo entre ambas cul­tu­ras sepa­ra­das por el tiempo y uni­das por el espacio.

La Parte Alta de Tarra­gona es un palim­psesto donde la ciu­dad actual se super­pone a la parte monu­men­tal de Tarraco, en tres terra­zas suce­si­vas ocu­pa­das de abajo a arriba por el Circo romano, el Foro pro­vin­cial y la zona del Culto. El arte del buen esta­ble­ci­miento romano se con­cre­taba en un pro­yecto que resol­vía con bri­llan­tez la arti­cu­la­ción de los dis­tin­tos nive­les y el encaje de las tres gran­des pie­zas urba­nas. Siendo así, uno de los prin­ci­pa­les atri­bu­tos de su implan­ta­ción radica en la buena rela­ción de los ele­men­tos, sub­ra­yada en algún punto por la apa­ri­ción de ele­men­tos de arqui­tec­tura sin­gu­lar como el Pre­to­rio y la Torre de la Anti­gua Audien­cia que per­mi­tían conec­tar el nivel del Circo con el del Foro provincial.

Planta del conjunto según R. Cortés y R. Gabriel

Planta del con­junto según R. Cor­tés y R. Gabriel

Hace dos déca­das un equipo de arqui­tec­tos empe­za­mos a tra­ba­jar en la mejora de la Parte Alta de Tarra­gona, sobre todo a par­tir de un pro­yecto que apor­taba valor aña­dido a la reur­ba­ni­za­ción, pea­to­na­li­za­ción y mejora del tejido urbano, ya que en parte con­sis­tía en la rein­ter­pre­ta­ción del con­junto monu­men­tal a par­tir de unos cri­te­rios de diseño. Como ejem­plo de aque­lla acti­tud pro­yec­tual se defi­nió un cam­bio de mate­rial del pavi­mento para expre­sar la posi­ción exacta del crip­to­pór­tico del Foro pro­vin­cial, en este caso a base de tra­ver­tino romano. En la plaza del Rei y la calle de Santa Anna, que es donde yo mismo más inter­vine, el pavi­mento de tra­ver­tino romano coin­cide en una franja ancha en la plaza y sigue por la calle con un ancho que varía desde cinco cen­tí­me­tros a casi un metro, debido a la forma errá­tica de la ciu­dad medie­val super­puesta al crip­to­pór­tico de geo­me­tría regular.

Implí­ci­ta­mente con el sim­ple cam­bio de pavi­mento ade­más de mos­trar la posi­ción exacta del crip­to­pór­tico se explica cómo la calle en la ciu­dad medie­val no venía con­fi­gu­rada por un tra­zado rec­ti­lí­neo, sino como resul­tado de la ocu­pa­ción alea­to­ria de las edificaciones.

Encon­tra­ría­mos otras habi­li­da­des semán­ti­cas para faci­li­tar la inter­pre­ta­ción de esta reali­dad por com­pleja que sea, antes de pro­ce­der al derribo de las cons­truc­cio­nes existentes.

 

Intervención de Estanislao Roca en una bóveda del Circo

Inter­ven­ción de Esta­nis­lao Roca en una bóveda del Circo

En el caso del Circo romano y con­cre­ta­mente en la plaza de la Font, que repre­senta una cuarta parte de la Arena, lo cual nos da idea de su gigan­tesca dimen­sión de más de 300 m de lon­gi­tud, las cons­truc­cio­nes entre pare­des media­ne­ras situa­das en la parte meri­dio­nal de la plaza pre­sen­tan un ancho homo­gé­neo. Ello es debido a que apro­ve­cha­ron la estruc­tura por­tante del gra­de­río del Circo para su construcción.

Superposición de la estructura del Circo a las construcciones existentes, años 90 según Salvador Tarragó. En color rojo se indica la intervención de la bóveda que corresponde a la imagen anterior

Super­po­si­ción de la estruc­tura del Circo a las cons­truc­cio­nes exis­ten­tes, años 90 según Sal­va­dor Tarragó. En color rojo se indica la inter­ven­ción de la bóveda que corres­ponde a la ima­gen anterior

Así pues, en este caso sin nece­si­dad de derri­bar las casas exis­ten­tes se puede expli­car esta coin­ci­den­cia con una sim­ple des­crip­ción mediá­tica. Ade­más, en alguna de las media­ne­ras puede com­pro­barse la mues­tra de silla­res de pie­dra de la can­tera cer­cana del Mèdol de fac­tura romana.

Algo pare­cido pasa en la ciu­dad de la Tos­cana, Lucca, donde las edi­fi­ca­cio­nes que dan frente a la plaza elíp­tica del Anfi­tea­tro apro­ve­cha­ron para su cons­truc­ción la estruc­tura por­tante de gra­de­río del equi­pa­miento romano.

Qui­zás el ejem­plo más directo al del Circo de Tarra­gona sea el de la Piazza Navona de Roma que sigue la con­fi­gu­ra­ción del área cen­tral del esta­dio del empe­ra­dor Domi­ciano (81–96 dC) y en la que los gra­de­ríos y corre­do­res se incor­po­ra­ron a la subes­truc­tura de los edi­fi­cios perimetrales.

Puede que la des­truc­ción de un con­junto de edi­fi­ca­cio­nes rea­li­zada en las últi­mas déca­das esté jus­ti­fi­cada en el hecho de poder inte­grar los res­tos de la cabe­cera del Circo y de algún otro frag­mento del gra­de­río al espa­cio urbano y así ayu­dar a enten­der la tota­li­dad del monu­mento. Pero lo cierto es que, siguiendo con esta polí­tica sin lími­tes, podría des­a­pa­re­cer una buena parte de un barrio, su iden­ti­dad y parte de su his­to­ria.

El dilema está plan­teado y, en cual­quier caso, queda el reto a abor­dar en un Plan direc­tor, de saber vehi­cu­lar la trans­mi­sión de la infor­ma­ción de forma clara y pro­cu­rar que las actua­cio­nes ten­gan un carác­ter uni­ta­rio y sobre todo, faci­li­tar el acceso a nues­tros res­tos arqueo­ló­gi­cos, pues con ello cola­bo­ra­mos en crear un mundo más ama­ble y más inclusivo.

Para mayor información:

MAR, Ricardo, ROCA, Esta­nis­lao, ABELLÓ, Arca­dio. La recu­pe­ra­ción del circo romano de Tarra­gona. LOGGIA. Arqui­tec­tura & Res­tau­ra­ción, 1998, (6), p. 70–79. [ISSN: 1136–758-X]

Esta­nis­lao Roca Blanch es pro­fe­sor del Depar­ta­mento de Urba­nismo y Orde­na­ción del Terri­to­rio de la Uni­ver­si­dad Poli­téc­nica de Catalunya.

Ficha biblio­grá­fica:

ROCA, Esta­nis­lao. ¿Qué hacer con los res­tos arqueo­ló­gi­cos? A pro­pó­sito del Circo romano de Tarraco. Geo­cri­tiQ. 20 de sep­tiem­bre de 2016, nº 252. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2016/09/que-hacer-con-los-restos-arquelogicos-a-proposito-del-circo-romano-de-tarraco>.

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