¿Es válido el policentrismo para alcanzar la cohesión territorial?

[D]esde de los años ochenta del siglo pasado, la preocupación por el desarrollo desigual de las diferentes partes de Europa desencadenó un giro argumental, institucional y político hacia el territorio. La entonces Comunidad Económica Europea, algo sorprendida por los resultados del Informe Brundtland “Nuestro Futuro Común” (1987), comprendió que la capacidad de inserción de los territorios en una economía crecientemente global debía erigirse en pilar importante de la planificación durante las décadas siguientes. Ese fue el comienzo de lo que más tarde sería la Estrategia Territorial Europea (1999), documento que introduciría la cohesión territorial en la agenda política y destacaría el policentrismo como instrumento para alcanzarla. Desde entonces se ha convertido en un objetivo político prioritario.

En la persecución de una Unión Europa más articulada y armónica, la cohesión constituye un esfuerzo por reducir la intensidad de las fuerzas que generan concentración espacial, basándose, entre otros pilares, en el policentrismo, a partir de múltiples centros (ciudades), que organizan a su alrededor Áreas Funcionales Urbanas (FUA) y que deben ser integrados en una correcta ordenación territorial. La jerarquía puede ser, entonces, compartida por varios centros y ejercida de forma más horizontal, tratando de evitar la concentración. Así, la cohesión territorial se convierte en el objetivo, el policentrismo el medio, y la ordenación del territorio en una de las herramientas para alcanzarlo.

En esta línea, la ciudad ha cobrado protagonismo, pasando de ser nodo a convertirse en territorio y, en la búsqueda de la cohesión territorial, ha revalorizado su importancia en la interconexión espacial a partir de las redes de comunicación. Para ello es necesaria una correcta ordenación del territorio que coordine esfuerzos y armonice objetivos. En este contexto, la Comisión Europea reconoce la capacidad vertebradora de los transportes, y sitúa en ellos buena parte del éxito de las políticas de cohesión al favorecer la integración de los territorios desfavorecidos, aunque advierte también de los riesgos, dada su capacidad polarizadora.

Una deficiente coordinación de sus acciones con las políticas territoriales puede generar efectos contraproducentes, como ha ocurrido en España donde la capacidad estructurante de las infraestructuras de transporte realizadas en las últimas dos décadas ha sido, en gran medida, desdeñada desde diferentes instituciones, fundamentalmente en las escalas local y regional. La inversión realizada no se ha complementado con una visión estratégica que, desde la ordenación del territorio, haya permitido un mejor aprovechamiento de este potencial.

20140020_imagen Mari Carme Cañizares

Línea de Alta Velocidad Ferroviaria (AVE) a su paso por las instalaciones del Aeropuerto Central Ciudad Real

Un buen ejemplo de todo lo expuesto lo encontramos en la región de Castilla-La Mancha, escasamente urbanizada y localizada en el interior de la Península Ibérica, limítrofe con Madrid con la que mantiene una clara dependencia funcional en la articulación de su red urbana. En ella no se ha desarrollado una ordenación del territorio efectiva, aunque si se han iniciado proyectos que han multiplicado la oferta de infraestructuras aprovechando la conexión de Madrid con el sur y con el este de España, así como interconectando sus ciudades más relevantes, todas ellas con un tamaño demográfico modesto (Albacete, Ciudad Real, Toledo, Cuenca, Guadalajara, Puertollano, Talavera de la Reina,…). Las carreteras de gran capacidad se han multiplicado por más de 10 en la última década, las redes ferroviarias de alta velocidad se han desplegado en 4 de sus 6 corredores en servicio, y se ha creado el primer aeropuerto privado de España (hoy lamentablemente sin uso). Sin embargo, la inversión en infraestructuras, por sí misma, no ha garantizado una plena inserción ni la consecución de los objetivos de cohesión.

Es en este punto donde recuperamos la tesis inicial de este artículo, es decir contemplar la cohesión territorial como objetivo, junto con el policentrismo y la ordenación del territorio. Solo así se articularán estrategias eficaces, una vez superada la visión sectorial de la planificación. Siguiendo esta línea argumental, trabajamos en la caracterización del Policentrismo en Castilla-La Mancha a partir de los datos ofrecidos por la población vinculada y hemos delimitado diez Áreas Funcionales Urbanas (FUA), básicas para la ordenación territorial  en las que los centros tienen una población superior a los 15.000 habitantes y a ellos se vinculan subcentros que, en ocasiones, son núcleos de pequeño tamaño, necesarios para estructurar todo el territorio y alcanzar la cohesión territorial. De ellas, hemos analizado en profundidad dos, las de Ciudad Real y Puertollano, ámbitos territoriales obligados a aunar sinergias, sobre todo en períodos de crisis, en los que las infraestructuras de transporte se manifiestan absolutamente imprescindibles para la cohesión territorial. Es por ello que debieran contemplarse conjuntamente en una ordenación territorial que se está haciendo esperar.

Para mayor información:

CAÑIZARES RUIZ, M.C. y MARTÍNEZ SÁNCHEZ-MATEOS, H. (2013) “Ciudad Real y Puertollano. Áreas Funcionales Urbanas (FUA) y policentrismo en Castilla-La Mancha (España)”, Documents d’Anàlisis Geogràfica, Vol. 60/1, pp.31-55.

PILLET CAPDEPÓN, F. et al. (2010): “El policentrismo en Castilla-La Mancha y su análisis a partir de la población vinculada y el crecimiento demográfico”, Scripta Nova. Revista Electrónica de Geografía y Ciencias Sociales <en línea>, XIV (321), 20 de abril de 2010. [http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-321.htm]

 

Mª del Carmen Cañizares Ruíz. Profesora Titular de Geografía Humana. Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio. Universidad de Castilla-La Mancha.

Héctor S. Martínez Sánchez-Mateos. Profesor Ayudante Doctor. Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio. Universidad de Castilla-La Mancha.

Ficha bibliográfica:

CAÑIZARES RUIZ, M.C y MARTÍNEZ SÁNCHEZ-MATEOS, H. ¿Es válido el policentrismo para alcanzar la cohesión territorial? Geo­cri­tiQ. 20 de abril de 2014, nº 46. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2014/04/es-valido-el-policentrismo-para-alcanzar-la-cohesion-territorial/>

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