Los problemas del mundo, una emergencia educativa

Nues­tro mundo tiene hoy gra­ví­si­mos pro­ble­mas, que exi­gen res­puesta urgente por parte de los ciu­da­da­nos. La socie­dad espera que la edu­ca­ción pre­pare a los estu­dian­tes para afron­tar dichos pro­ble­mas, pero no se cum­ple ade­cua­da­mente esa fun­ción, sobre todo por­que los con­te­ni­dos esco­la­res se hallan muy sepa­ra­dos de los pro­ble­mas reales. Y sin embargo las cien­cias socia­les, y con­cre­ta­mente la geo­gra­fía, tie­nen poten­cia­li­da­des edu­ca­ti­vas para con­tri­buir a dar res­pues­tas a este desa­fío. Una orga­ni­za­ción del currí­cu­lum esco­lar basada en el tra­ta­miento de pro­ble­mas socia­les y ambien­ta­les rele­van­tes podría edu­car a los futu­ros ciu­da­da­nos en la com­pren­sión de nues­tro mundo y en la par­ti­ci­pa­ción com­pro­me­tida con la reso­lu­ción de sus problemas.

Los pro­ble­mas del mundo no admi­ten espera

Nues­tro mundo sufre hoy pro­ble­mas de una exten­sión e inten­si­dad tal que la huma­ni­dad tiene que afron­tar­los con urgen­cia. Según Nacio­nes Uni­das en 2014 somos ya 7.000 millo­nes los habi­tan­tes del pla­neta; pero la dis­tri­bu­ción de los recur­sos es cada vez más desigual: el 20 por ciento de la pobla­ción mun­dial con­sume el 80 por ciento de los mis­mos. Por lo demás, la explo­ta­ción y el uso de los recur­sos no res­pon­den a las nece­si­da­des bási­cas de la huma­ni­dad ni res­pe­tan el equi­li­brio de la bios­fera: el 40 por ciento de las tie­rras cul­ti­va­bles ya están degra­da­das; millo­nes de hec­tá­reas de bos­ques des­a­pa­re­cen cada año; el 75 por ciento de los recur­sos pes­que­ros están en trance de ago­tarse; la bio­di­ver­si­dad dis­mi­nuye a un ritmo alar­mante; el calen­ta­miento glo­bal está pro­du­ciendo gra­ví­si­mas con­se­cuen­cias… Pero, por ejem­plo, los gas­tos mili­ta­res mun­dia­les son enor­mes. Y nues­tro modelo de desa­rro­llo con­su­mista y depre­da­dor sigue sin ser cues­tio­nado de forma radical.

20140019_imagen Francisco García

Varia­cio­nes en la con­cen­tra­ción de dió­xido de car­bono desde una pers­pec­tiva tem­po­ral amplia. Fuente: Artículo sobre “cam­bio cli­má­tico”, en Wiki­pe­dia
[http://es.wikipedia.org/wiki/Cambio_clim%C3%A1tico]

Esta situa­ción exige orien­tar la edu­ca­ción –espe­cial­mente en el campo de las cien­cias natu­ra­les y de las cien­cias socia­les– hacia el obje­tivo prio­ri­ta­rio de tra­tar estos pro­ble­mas y bus­car solu­cio­nes a los mis­mos. Una emer­gen­cia mun­dial exige una emer­gen­cia educativa.

La edu­ca­ción esco­lar no da respuestas

Pero la edu­ca­ción –tomo como marco el caso espa­ñol y me refiero fun­da­men­tal­mente a la edu­ca­ción obli­ga­to­ria– no está dando res­pues­tas ade­cua­das a los pro­ble­mas expues­tos. Habría que pre­pa­rar a los niños y jóve­nes para afron­tar situa­cio­nes incier­tas, y se les ofrece res­pues­tas cerra­das y poco fun­cio­na­les; habría que entre­nar­los para la ges­tión de los pro­ble­mas reales, y se les ofrece un marco esco­lar ais­lado de la socie­dad. Para­fra­seando a Edgar Morin, se nece­si­tan “estra­te­gias” y se les sigue dando “programas”.

En efecto, la cul­tura esco­lar con­ven­cio­nal está estruc­tu­rada en torno a paque­tes de con­te­ni­dos aca­dé­mi­cos com­par­ti­men­ta­dos en cam­pos dis­ci­pli­na­res según cri­te­rios y para­dig­mas pro­ce­den­tes del siglo XIX. Es este un cono­ci­miento ale­jado del que sue­len mane­jar los alum­nos en sus con­tex­tos coti­dia­nos, lo que abre una bre­cha entre la cul­tura esco­lar y la cul­tura del alum­nado, aumen­tando la desafec­ción de éstos hacia aqué­lla. Asi­mismo, la estruc­tura orga­ni­za­tiva de la escuela –here­dada, tam­bién, del siglo XIX-, con sus espa­cios cerra­dos (fríos y aje­nos para los habi­tan­tes del sis­tema esco­lar) y sus tiem­pos com­par­ti­men­ta­dos (que difi­cul­tan un apren­di­zaje inter­ac­tivo), tam­poco con­tri­buye a gene­rar apren­di­za­jes sig­ni­fi­ca­ti­vos. Y algo simi­lar podría­mos decir de la for­ma­ción del pro­fe­so­rado, muy poco ade­cuada a los plan­tea­mien­tos expuestos.

La trans­for­ma­ción de este pano­rama exige refor­mas radi­ca­les que no se reduz­can al cam­bio de un currí­cu­lum ofi­cial por otro, sino que afec­ten a todos los agen­tes impli­ca­dos en la edu­ca­ción, al marco orga­ni­za­tivo y, sobre todo, a la for­ma­ción del profesorado.

Edu­car para la ciu­da­da­nía tra­ba­jando pro­ble­mas relevantes

Si se abor­dara este reto, la edu­ca­ción esco­lar podría jugar un papel impor­tante en la edu­ca­ción de ciu­da­da­nos par­ti­ci­pa­ti­vos, que supie­ran afron­tar los gra­ves pro­ble­mas del mundo y con­tri­buir a su solu­ción. Ahí podría ser deci­siva la apor­ta­ción de las cien­cias socia­les, y par­ti­cu­lar­mente de la geo­gra­fía, que puede ofre­cer el bagaje con­cep­tual pre­ciso, faci­li­tar el aná­li­sis crí­tico de los pro­ble­mas y favo­re­cer la impli­ca­ción cívica.

Ello sería más fac­ti­ble con un currí­cu­lum estruc­tu­rado en torno al tra­ta­miento de pro­ble­mas socia­les y ambien­ta­les rele­van­tes. El tra­bajo en torno a pro­ble­mas puede solu­cio­nar la dico­to­mía entre temas dis­ci­pli­na­res (fir­me­mente arrai­ga­dos en la cul­tura esco­lar) y ejes trans­ver­sa­les (pers­pec­tiva más reciente cen­trada en los valo­res). A favor de esta opción inte­gra­dora se pue­den apor­tar múl­ti­ples argu­men­tos; citaré solo tres: los pro­ble­mas favo­re­cen un enfo­que del cono­ci­miento más abierto y com­plejo; tra­ba­jar pro­ble­mas cons­ti­tuye un plan­tea­miento cohe­rente con los pro­ce­sos de cons­truc­ción del cono­ci­miento y por tanto favo­re­ce­ría los apren­di­za­jes; las reali­da­des pro­ble­má­ti­cas que nos rodean exi­gen de la escuela una res­puesta que no puede ser hur­tada por más tiempo. Por tanto, los pro­ble­mas socia­les y ambien­ta­les de nues­tro mundo deben ser objeto cen­tral de la ense­ñanza escolar.

Para mayor información:

GARCÍA PÉREZ, F.F. Pro­ble­mas del mundo y edu­ca­ción esco­lar: un desa­fío para la ense­ñanza de la geo­gra­fía y las cien­cias
socia­les. Revista Bra­si­leira de Edu­cação em Geo­gra­fia, vol. 1, n. 1 (2011), p. 108–122. <http://www.revistaedugeo.com.br/ojs/index.php/revistaedugeo/article/view/18/16>.

Fran­cisco F. Gar­cía Pérez es pro­fe­sor de Didác­tica de las Cien­cias Socia­les de la Uni­ver­si­dad de Sevi­lla. Per­te­nece a la Red IRES (www.redires.net) y al colec­tivo Fedi­ca­ria (www.fedicaria.org).

 

Ficha biblio­grá­fica:

GARCÍA PÉREZ, F.F. Los pro­ble­mas del mundo, una emer­gen­cia edu­ca­tiva. Geo­cri­tiQ. 30 de marzo de 2014, nº 41. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2014/03/los-problemas-del-mundo-una-emergencia-educativa/>

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2 thoughts on “Los problemas del mundo, una emergencia educativa

  1. Intere­sante el artículo, todos debe­ría­mos aten­der a estas nece­si­da­des reales de nues­tro tiempo y de lo que se viene.

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