Iglesia y riqueza: un problema de siempre

La reite­rada pre­sen­cia de escan­da­lo­sas noti­cias sobre las rela­cio­nes entre reli­gión y poder eco­nó­mico y espe­cial­mente entre Igle­sia cató­lica y riqueza mate­rial, ha sido una cons­tante durante las últi­mas déca­das, gra­cias a la exis­ten­cia de una liber­tad de prensa en muchos paí­ses demo­crá­ti­cos que, a pesar de las difi­cul­ta­des con las que desa­rro­lla su labor, se ha con­ver­tido en pilar básico de las socie­da­des avanzadas.

Sin embargo no es pro­blema nuevo, la Igle­sia cató­lica es la única ins­ti­tu­ción que se halla muy pró­xima a alcan­zar dos mile­nios de exis­ten­cia, adqui­riendo una exten­sión uni­ver­sal que ha sabido adap­tarse a situa­cio­nes his­tó­ri­cas y geo­grá­fi­cas cam­bian­tes, para con­ver­tirse en uno de los pila­res del poder en las socie­da­des occi­den­ta­les a lo largo de las dis­tin­tas eda­des que se han suce­dido desde que sur­gió la ins­ti­tu­ción. Buena parte de ese poder se con­so­lidó gra­cias a la exis­ten­cia del diezmo una apor­ta­ción volun­ta­ria, en su ori­gen que apa­rece en la Biblia y en el dere­cho romano; a par­tir del siglo VI se con­vir­tió en obli­ga­to­ria en los terri­to­rios donde impe­raba el cristianismo.

En España la pre­sen­cia del cato­li­cismo romano como reli­gión ofi­cial se remonta al siglo IV, como en el resto del impe­rio, asen­tán­dose durante la pre­sen­cia visi­goda hasta con­ver­tirse en pilar del poder, que llegó a lograr el bau­tismo del mismo monarca.

La des­truc­ción del poder cris­tiano por la inva­sión islá­mica supuso un claro retro­ceso que fue lenta pero impla­ca­ble­mente supe­rado con la nueva implan­ta­ción del cris­tia­nismo, que llegó a con­tro­lar toda la Penín­sula Ibé­rica en los albo­res de la edad moderna. Ya en la edad media la implan­ta­ción de los diez­mos o décima parte de cose­chas, gana­dos y pro­duc­tos del comer­cio llegó a segre­gar las ter­cias reales, entre­ga­das a la corona y a menudo por éstas a los nobles con la obli­ga­ción de edi­fi­cio y reedi­fi­cio de las fábri­cas de las iglesias.

La crea­ción del Patro­nato Regio, pri­mero res­pecto a Cana­rias y Gra­nada, pos­te­rior­mente a Amé­rica, Fili­pi­nas y a toda España, per­mi­tió a la monar­quía la pro­puesta de car­gos ecle­siás­ti­cos y el cobro de las ter­cias reales, hecho que abrió la puerta a la fis­ca­li­za­ción de las finan­zas ecle­siás­ti­cas por la Corona, sin que ello plan­teara nor­mal­mente con­flicto, a pesar de opa­ci­dad y, a menudo, la mala ges­tión que la admi­nis­tra­ción de dichos cau­da­les pade­ció durante la edad moderna.

La cate­dral de Alme­ría, a media­dos del siglo XX

foto Antonio Gil_Iglesia y riqueza2

Durante la Ilus­tra­ción y el desa­rro­llo del rega­lismo bor­bó­nico espa­ñol del reinado de Car­los III, la Corona tam­bién aco­me­tió el con­trol de los obis­pa­dos espa­ño­les, desa­rro­llando un modelo de actua­ción en el Obis­pado de Alme­ría, donde el año 1774 envió a Benito Ramón de Her­mida y Mal­do­nado, oidor de la Real Chan­ci­lle­ría de Gra­nada, con el nom­bra­miento de visi­ta­dor de la cuarta deci­mal, igle­sias, bene­fi­cios y hos­pi­ta­les, con una pre­cisa ins­truc­ción reser­vada de Pedro Rodrí­guez Cam­po­ma­nes, fis­cal de la Cámara de Castilla.

Benito Ramón de Her­mida (1736–1814), fue una per­so­na­li­dad de la Ilus­tra­ción espa­ñola poco reco­no­cida hasta ahora. Nacido en San­tiago de Com­pos­tela, en cuya uni­ver­si­dad estu­dió, fue oidor en la Real Chan­ci­lle­ría de Gra­nada, regente de la Real Audien­cia de Sevi­lla, fis­cal de la Cámara de Cas­ti­lla; durante la Gue­rra de la Inde­pen­den­cia fue minis­tro de Gra­cia y Jus­ti­cia de la Junta Cen­tral Suprema, dipu­tado y pre­si­dente de edad de las Cor­tes de Cádiz. Entre otras publi­ca­cio­nes dedi­ca­das al dere­cho, realizó la pri­mera tra­duc­ción com­pleta de la obra de John Mil­ton El paraíso per­dido, que publicó su hija, tras su fallecimiento.

EL OBISPADO DE ALMERÍA FUE OBJETO DE UN JUICIO EN TODA REGLA, DESCUBRIENDO MEDIOCRIDAD ADMINISTRATIVA, A MENUDO PLAGADA DE CORRUPTELAS DIVERSAS Y APROPIACIONES INACEPTABLES DE LOS CAUDALES DECIMALES

El Obis­pado de Alme­ría care­cía a media­dos del siglo XVIII de espe­cial rele­van­cia eco­nó­mica, pues ocu­paba el puesto 37 de los 54 exis­ten­tes, pudiendo con­cep­tuarse de obis­pado pobre, sin embargo fue objeto de un jui­cio en toda regla, des­cu­briendo medio­cri­dad admi­nis­tra­tiva, a menudo pla­gada de corrup­te­las diver­sas y apro­pia­cio­nes inacep­ta­bles de los cau­da­les deci­ma­les,  pro­vo­cando la inter­ven­ción directa y com­pleta de la corona en la admi­nis­tra­ción de los cau­da­les sacros que abarcó cerca de tres décadas.

La infor­ma­ción judi­cial del Obis­pado de Alme­ría se com­pone de una serie de docu­men­tos ejem­pla­res de la orto­do­xia jurí­dica empleada en dicha actua­ción; los mis­mos inclu­ye­ron ins­truc­ción reser­vada e infor­mes del con­ta­dor, del pro­mo­tor fis­cal y del de juez; de dicha ins­truc­ción deri­va­ron varios docu­men­tos fun­da­men­ta­les, entre los que des­ta­can una orde­nanza para reco­lec­tar los diez­mos de la dió­ce­sis y, final­mente, las 48 pro­vi­den­cias de la visita que fue­ron publi­ca­das como real cédula el año 1791.

CON LA REVOLUCIÓN FRANCESA LAS POLÍTICAS APLICADAS EN ESPAÑA DURANTE LA ILUSTRACIÓN QUEDARON PRIMERO PARALIZADAS Y POSTERIORMENTE POSTERGADAS

Se tra­taba en reali­dad de un modelo de inter­ven­ción  de los obis­pa­dos espa­ño­les de España y Amé­rica, que se inició con el de Alme­ría y debe­ría de con­ti­nuar pau­la­ti­na­mente con los res­tan­tes, sin embargo el curso impla­ca­ble de la his­to­ria había dejado supe­rado el pro­yecto y con la revo­lu­ción fran­cesa las polí­ti­cas apli­ca­das en España durante la Ilus­tra­ción que­da­ron pri­mero para­li­za­das y pos­te­rior­mente pos­ter­ga­das, sin que lle­ga­ran a exten­derse a los res­tan­tes obis­pa­dos españoles.

Des­pués lle­ga­ron las revo­lu­cio­nes bur­gue­sas y la supre­sión del régi­men deci­mal, pero la ins­ti­tu­ción supo sor­tear la situa­ción una vez más y, como ha ocu­rrido siem­pre, con­ti­núa siendo sujeto de escán­da­los eco­nó­mi­cos, mien­tras pre­dica pobreza y austeridad.

Para mayor información:

GIL ALBARRACÍN, Anto­nio. Ilus­tra­ción  e Igle­sia. La visita de Benito Ramón de Her­mida al obis­pado de Alme­ría. Almería-Barcelona: G.B.G. Edi­tora, 2007. 603 pp.

Anto­nio Gil Alba­rra­cín es cate­drá­tico de Geo­gra­fía e His­to­ria de I.E.S.

 

Ficha biblio­grá­fica
GIL ALBARRACÍN, A. Igle­sia y riqueza: un pro­blema de siem­pre. Geo­cri­tiQ. 30 de octu­bre de 2013, nº 8. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2013/10/iglesia-y-riqueza-un-problema-de-siempre/>

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