Expansión urbana y espacio intersticial

Las ciu­da­des están en cons­tante cre­ci­miento. Esto para Lati­noa­mé­rica ha sido com­pli­cado, pues su ace­le­rada expan­sión y la falta de ins­tru­men­tos efec­ti­vos en mate­ria de pla­nea­ción han desen­vuelto terri­to­rios frag­men­ta­dos y dis­per­sos. Se urba­ni­zan nue­vos frac­cio­na­mien­tos habi­ta­cio­na­les ale­ja­dos de la ciu­dad, como célu­las urba­nas flo­tan­tes en terri­to­rios vacíos, creando pai­sa­jes inters­ti­cia­les a su alrededor.

En esta simu­la­ción de desa­rro­llo urbano, se ha dejado en segundo plano la inser­ción simul­tá­nea de los equi­pa­mien­tos e infra­es­truc­tu­ras nece­sa­rios para la vida urbana, por lo que los nue­vos mora­do­res se encuen­tran desola­dos y ata­dos a un auto­mó­vil que les per­mi­tirá conec­tarse a las acti­vi­da­des dia­rias, sin ser cons­cien­tes ade­más de que, entre todos ellos, satu­ran las pocas via­li­da­des de ingreso a los cen­tros urba­nos, creando ver­da­de­ras horas pico que les exi­girá tomar más tiempo de tras­lado, redu­ciendo así la cali­dad de vida.

En estas peri­fe­rias se van pin­tando espa­cios libres entre las nue­vas y peque­ñas con­cen­tra­cio­nes huma­nas. Nacen estos espa­cios inters­ti­cia­les que van que­dando reza­ga­dos, con futuro incierto; espa­cios libres que se mues­tran con­flic­ti­vos por su sole­dad y por su falta de obras bási­cas de urbanización.

Espacios intersticiales.

Espa­cios intersticiales.

Se puede dejar de ver a los inters­ti­cios urba­nos como una sim­ple ausen­cia o vacío; se pue­den ver como espa­cios pro­po­si­ti­vos den­tro del desa­rro­llo urbano; espa­cios que qui­zás espe­ren con opti­mismo a ser urba­ni­za­dos, pero que por el momento son sitios dur­mien­tes que espe­ran su inter­ven­ción en un futuro no lejano.

El muni­ci­pio de Tonalá, Jalisco en México es un caso de estu­dio. Una ciu­dad con ante­ce­den­tes prehis­pá­ni­cos y arte­sa­na­les. Muni­ci­pio con­ur­bado y unido con otros ocho muni­ci­pios que for­man el Área Metro­po­li­tana de Gua­da­la­jara. Indu­da­ble­mente, el rápido cre­ci­miento de Tonalá es oca­sio­nado prin­ci­pal­mente por su vin­cu­la­ción directa con esta área metro­po­li­tana y por la cer­ca­nía al muni­ci­pio cen­tral, tal como sucede con muchas metró­po­lis del mundo.

Cartografía de Tonalá, Jalisco: Área construida, Espacios libres y Espacios intersticiales.

Car­to­gra­fía de Tonalá, Jalisco: Área cons­truida, Espa­cios libres y Espa­cios intersticiales.

Pare­ciera que la urba­ni­za­ción va tomán­dose rece­sos en su pro­ceso de urgente cre­ci­miento, y con esto se va borrando la línea divi­so­ria entre lo urbano y lo rural, con­vir­tién­dose en un espa­cio inters­ti­cial que difi­culta la estruc­tura urbana y social.

La iden­ti­fi­ca­ción del espa­cio inters­ti­cial en las ciu­da­des se torna impe­rante, como una alerta o foco rojo de urgente aten­ción por su diná­mica de pronta ocu­pa­ción alea­to­ria. No sabe­mos que el espa­cio inters­ti­cial está ahí, espe­rando a ser aten­dido, nunca sabre­mos cuando éste des­a­pa­re­cerá, y con él, nues­tra con­vic­ción de estruc­tu­rar la expan­sión urbana de forma posi­tiva para bien de los futu­ros habi­tan­tes y de la ciu­dad en general.

Para mayor información:

ÁGUILA, José Luis. Espa­cio inters­ti­cial, sur­gi­miento y trans­for­ma­ción. Sevi­lla: Uni­ver­si­dad Inter­na­cio­nal de Anda­lu­cia, 2014. ISBN: 978–84-7993–260-2. Dis­po­ni­ble en: <http://dspace.unia.es/bitstream/handle/10334/3611/2015_tonala_978-84–7993-260–2.pdf>.

José Luis Águila Flo­res es Arqui­tecto y Doc­tor en Ciu­dad, Terri­to­rio y Sus­ten­ta­bi­li­dad, Aca­dé­mico de la Uni­ver­si­dad de Gua­da­la­jara y miem­bro del Sis­tema Nacio­nal de Investigadores.

Ficha biblio­grá­fica:

ÁGUILA, José Luis. Expan­sión urbana y espa­cio inters­ti­cial. Geo­cri­tiQ. 20 de agosto de 2017, nº 329. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2017/08/expansion-urbana-y-espacio-intersticial>.

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Ni vivienda, ni adecuada. Fraccionamiento Yacatitas, Yuriria de Guanajuato en México

Tener una vivienda no es sólo una pre­ten­sión moral. En México, a par­tir de las refor­mas en mate­ria de dere­chos huma­nos, dis­fru­tar de una vivienda ade­cuada se con­vir­tió en una obli­ga­ción jurí­dica inter­na­cio­nal. Pero, ¿real­mente se garan­tiza su acceso con los pará­me­tros míni­mos para ser con­si­de­rada ade­cuada? Sin duda, la infra­es­truc­tura, habi­ta­bi­li­dad, ase­qui­bi­li­dad, loca­li­za­ción y el entorno son algu­nos de los pará­me­tros de la vivienda que no siem­pre se satisfacen.

Lo cierto es que la vivienda tiene un papel impor­tante para la socie­dad actual y evi­den­te­mente sigue siendo uno de los pro­ble­mas más comu­nes que le afec­tan; un claro ejem­plo son los lla­ma­dos “sin techo”, que exis­ten en México y en diver­sas par­tes del mundo. Aquí surge otra inte­rro­gante ¿por qué se sigue cons­tru­yendo vivienda que no es ni digna, ni ade­cuada? Parte del pro­blema estriba en las defi­cien­cias y vacíos lega­les que pre­sen­tan las leyes; esto genera un marco legal inapro­piado y obso­leto que hasta ahora ha dado como resul­tado la cons­truc­ción de vivien­das inadecuadas.

Asador improvisado para preparar y calentar los alimentos.

Asa­dor impro­vi­sado para pre­pa­rar y calen­tar los alimentos.

Espe­cí­fi­ca­mente, en el frac­cio­na­miento Yaca­ti­tas, loca­li­zado en la peri­fe­ria de la ciu­dad de Yuri­ria, Gua­na­juato, acce­der a una vivienda ade­cuada se ha con­ver­tido en un mero refe­rente de deseos. Esta colo­nia fue cons­truida en el año 2010 con la par­ti­ci­pa­ción de los gobier­nos fede­ral, esta­tal y muni­ci­pal, los dos pri­me­ros apor­ta­ron cada uno el 40 por ciento de los cos­tos de cons­truc­ción y el 20 por ciento res­tante, lo apor­ta­ron los bene­fi­cia­rios; el gobierno muni­ci­pal aportó el pre­dio para su construcción.

A pesar de que se desa­rro­lló con estricto apego a la legis­la­ción urbana, el resul­tado fue la cons­truc­ción de vivienda de 18 m2, con­for­mada por un espa­cio habi­ta­ble y un baño; en su entorno las calles no cuen­tan con ban­que­tas ni pavi­men­ta­ción, ade­más de que en la zona no exis­ten escue­las, hos­pi­ta­les ni tien­das de sumi­nis­tro, y el único par­que de la colo­nia se encuen­tra cer­cado con malla cicló­nica y can­da­dos por parte de una frac­ción de los colo­nos, entre otras tan­tas cosas. Esta con­di­ción ha oca­sio­nado que los habi­tan­tes lle­ven a cabo refor­mas para adap­tar la vivienda a sus nece­si­da­des; sobre todo, si se con­si­dera que fue­ron entre­ga­das a fami­lias de entre 3 a 5 inte­gran­tes. Para­dó­ji­ca­mente, al pro­grama del gobierno para la cons­truc­ción del frac­cio­na­miento se le llamo “vivienda digna”.

En una escuesta rea­li­zada a los habi­tan­tes del frac­cio­na­miento, mani­fes­ta­ron sen­tirse satis­fe­chos con el lugar en donde viven, a pesar de su incon­for­mi­dad ante la cali­dad de los mate­ria­les y pre­sen­cia de van­da­lismo; pero val­dría la pena pre­gun­tarse las con­di­cio­nes reales en las que vivían ante­rior­mente, al estar, en algu­nos casos, en situa­ción de pobreza extrema. A pesar de que la vivienda no es ade­cuada, resulta para los habi­tan­tes un gran avance con res­pecto a tal pre­ca­rie­dad en la que vivían.

Condiciones física de las viviendas del fraccionamiento Yactatitas.

Con­di­cio­nes física de las vivien­das del frac­cio­na­miento Yactatitas.

Ante este esce­na­rio, los habi­tan­tes del frac­cio­na­miento Yaca­ti­tas, han esta­ble­cido redes de cola­bo­ra­ción y con­vi­ven­cia más allá del aspecto espa­cial de la vivienda, lo cual, posi­ble­mente, se debe a que estas rela­cio­nes se vuel­ven impres­cin­di­bles para las per­so­nas en con­di­cio­nes de pobreza, pues logran suplir con la con­vi­ven­cia en el exte­rior el hecho de que la vivienda, y en sí el frac­cio­na­miento, no brinde todas las como­di­da­des. Por lo tanto, se da una comu­ni­dad al reunirse los veci­nos en la calle, sen­ta­dos en la tie­rra, com­par­tiendo la comida, o incluso sen­ta­dos bajo el cobijo de un árbol des­pués de con­cluir su jor­nada. La comu­ni­dad que se genera logra aumen­tar el grado de satis­fac­ción resi­den­cial, aun a pesar de que sus vivien­das cla­ra­mente no son adecuadas.

Dis­tin­tas accio­nes podrían ayu­dar a solu­cio­nar el pro­blema: esta­ble­cer en el marco legal urbano los linea­mien­tos cla­ros y pre­ci­sos para la pla­ni­fi­ca­ción y cons­truc­ción de nue­vos desa­rro­llos habi­ta­cio­na­les, donde la inver­sión rea­li­zada tienda a garan­ti­zar la cali­dad física de la vivienda y las cua­li­da­des espa­cia­les del desa­rro­llo, podrían ser la clave de la solución.

 

Para mayor información:

JIMÉNEZ PINEDA, Luz Ileana. Vivienda ade­cuada y satis­fac­ción resi­den­cial, aná­li­sis desde el marco legal. Caso de estu­dio: Fracc. Yaca­ti­tias, Yuri­ria, Gua­na­juato. Tesis de maes­tría pre­sen­tada en la Uni­ver­si­dad de Gua­da­la­jara, Jalisco. Dis­po­ni­ble en: <http://act.cuaad.udg.mx/es/alumnos/tesisconcluidasmpegpau#J>

Luz Ileana Jimé­nez Pineda es Abo­gada y Maes­tra en Pro­ce­sos y Expre­sión Grá­fica en la Pro­yec­ta­ción Arqui­tec­tó­nica Urbana por la Uni­ver­si­dad de Guadalajara.

Ficha biblio­grá­fica:

JIMÉNEZ PINEDA, Luz Ileana. Ni vivienda, ni ade­cuada. Frac­cio­na­miento Yaca­ti­tas, Yuri­ria de Gua­na­juato en México. Geo­cri­tiQ. 15 de agosto de 2017, nº 328. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2017/08/ni-vivenda-ni-adecuada-fraccionamiento-yacatitas-yuriria-de-guanajuato-en-mexico>.

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La regeneración del bosque en la Montaña Central Asturiana y la cartografía de hábitats de interés comunitario

La Direc­tiva Hábi­tats de la Unión Euro­pea creó en 1992 la Red Natura 2000 con el pro­pó­sito de ser­vir de herra­mienta para la con­ser­va­ción de los hábi­tats natu­ra­les y de la fauna y flora sil­ves­tres del terri­to­rio comu­ni­ta­rio. Desde enton­ces, todos los Esta­dos miem­bros de la Unión han pro­puesto y con­se­guido incluir espa­cios de alto valor natu­ral bajo esta pro­tec­ción y para su uso como reclamo edu­ca­tivo y turís­tico. Así, buena parte de las áreas natu­ra­les, luga­res y ele­men­tos sin­gu­la­res pro­te­gi­dos en España han sido con­ver­ti­dos en Zonas de Espe­cial Con­ser­va­ción (ZEC) ampa­ra­dos bajo dicha nor­ma­tiva y englo­ba­dos, por tanto, den­tro del patri­mo­nio natu­ral europeo.

Sin embargo, la apli­ca­ción pre­senta una grave defi­cien­cia en España: la car­to­gra­fía sobre la que se sos­tiene está desac­tua­li­zada, se ela­boró a una escala inade­cuada y pre­senta, por tanto, impor­tan­tes erro­res en la deli­mi­ta­ción de las uni­da­des. Esta inco­rrec­ción es más alar­mante aún si tene­mos en cuenta que dichos mapas son de con­sulta obli­gada en los pro­ce­di­mien­tos de orde­na­ción terri­to­rial, es decir, a par­tir de ellos se toman deci­sio­nes que pue­den ter­mi­nar en dis­late: pro­te­giendo una zona de ver­tido de resi­duos indus­tria­les o pasando una auto­vía por el medio de una arbo­leda cen­te­na­ria. Sea como fuere, los hábi­tats de inte­rés comu­ni­ta­rio son un patri­mo­nio, un legado que ofre­cer a las gene­ra­cio­nes veni­de­ras, y con una ade­cuada ges­tión pue­den ser objeto de acti­vi­da­des eco­nó­mi­cas sos­te­ni­bles, fuente de ingre­sos y de fija­ción de población.

Por otro lado, hay bas­tante des­co­no­ci­miento del estado actual del patri­mo­nio natu­ral que cons­ti­tu­yen nues­tras for­ma­cio­nes vege­ta­les, toda vez que se están pro­du­ciendo gran­des y rápi­dos cam­bios en el medio natu­ral rural en la Penín­sula Ibé­rica, espe­cial­mente en el mon­tano. En este sen­tido, el des­po­bla­miento del campo y el aban­dono de las acti­vi­da­des tra­di­cio­na­les agro­ga­na­de­ras com­por­tan una dis­mi­nu­ción impor­tante de las per­tur­ba­cio­nes antró­pi­cas en las diná­mi­cas natu­ra­les que rigen la dis­tri­bu­ción de la vege­ta­ción y, por tanto, modi­fi­ca­cio­nes en la rela­ción de fuer­zas entre socie­dad y natu­ra­leza que con­fi­gura el pai­saje. Así, la suce­sión vege­tal avanza hacia eta­pas pro­gre­si­vas y el mato­rral que ocupó en las últi­mas déca­das espa­cios otrora de cul­tivo y pasto, da paso a bos­ques jóve­nes y a la exten­sión de aque­llos que fue­ron man­te­ni­dos por su explo­ta­ción (fru­tos, madera, caza) o inaccesibilidad.

El acebo, especie protegida en Asturias, progresa sobre los pastos que, además, soportan una presión ganadera menor y van siendo ocupados por matorrales si no son quemados periódicamente (como en la imagen). El avance de los arbustos y el bosque supone pérdidas patrimoniales culturales (desaparición de elementos de las estructuras territoriales agro-ganaderas, homogeneización del paisaje) aunque también ganancias: en este caso, la vegetación potencial en esta zona al Sur de la Sierra del Aramo es el hayedo acidófilo, catalogado por la UE como Hábitat de interés comunitario.

El acebo, espe­cie pro­te­gida en Astu­rias, pro­gresa sobre los pas­tos que, ade­más, sopor­tan una pre­sión gana­dera menor y van siendo ocu­pa­dos por mato­rra­les si no son que­ma­dos perió­di­ca­mente (como en la ima­gen). El avance de los arbus­tos y el bos­que supone pér­di­das patri­mo­nia­les cul­tu­ra­les (desa­pa­ri­ción de ele­men­tos de las estruc­tu­ras terri­to­ria­les agro-ganaderas, homo­ge­nei­za­ción del pai­saje) aun­que tam­bién ganan­cias: en este caso, la vege­ta­ción poten­cial en esta zona al Sur de la Sie­rra del Aramo es el hayedo aci­dó­filo, cata­lo­gado por la UE como Hábi­tat de inte­rés comunitario.

La Mon­taña Cen­tral Astu­riana, nom­bre popu­lar con el que se conoce el sec­tor medio y mon­tano del Macizo Astu­riano, da buena cuenta de esto. Los cam­bios de uso son evi­den­tes, espe­cial­mente el fin de las acti­vi­da­des secu­la­res, de los cul­ti­vos y los múl­ti­ples y varia­dos reba­ños, y, en otro orden de cosas, la cons­truc­ción de infra­es­truc­tu­ras que conec­tan el área metro­po­li­tana de Astu­rias con la Meseta y que le sumi­nis­tran agua y ener­gía.  Ade­más, es zona de espar­ci­miento de los urba­ni­tas que toman este abrupto terri­to­rio los fines de semana y fes­ti­vos, en busca de aire fresco, nieve, bos­ques y her­mo­sos paisajes.

Así, el Alto Paja­res, un valle de alta mon­taña, ha expe­ri­men­tado impor­tan­tes trans­for­ma­cio­nes pai­sa­jís­ti­cas debido al comen­tado declive del modelo de socie­dad rural y a la cons­truc­ción de equi­pa­mien­tos e infra­es­truc­tu­ras como la esta­ción de esquí Valgrande-Pajares y la auto­pista del Huerna, líneas de alta ten­sión, carre­te­ras y ferro­ca­rri­les, incluso un gaso­ducto. Sin embargo, buena parte del Alto Paja­res está cubierto por un denso bos­que que crece, y del que des­taca el her­moso hayedo de Val­grande sobre sue­los áci­dos, cata­lo­gado como de inte­rés comu­ni­ta­rio (haye­dos aci­dó­fi­los con soto­bos­que de Ilex y Taxus). Exis­ten, ade­más, otros dos hábi­tats de inte­rés (rebo­lla­res y ace­be­das oro­can­tá­bri­cas) y todos ellos alcan­zan en total una exten­sión de 1.105,49 ha, lo que repre­senta más del 70 por ciento de su área boscosa.

Por otro lado, la Sie­rra del Aramo, ali­nea­ción cal­cá­rea de media mon­taña de voca­ción tra­di­cio­nal gana­dera, recibe un con­ti­nuo flujo de visi­tan­tes, pro­vee con sus recur­sos hídri­cos y pai­sa­jís­ti­cos a la cer­cana Oviedo y observa el cre­ci­miento de sus masas arbus­ti­vas y bos­co­sas por sus pen­dien­tes lade­ras, fre­cuen­ta­das y admi­ra­das por cami­nan­tes y ciclis­tas. El Aramo se encuen­tra entre dos regio­nes bio­geo­grá­fi­cas con­tras­ta­das, es decir, con con­di­cio­nes de tem­pe­ra­tura y hume­dad dife­ren­cia­das. Esto explica que cuente con siete for­ma­cio­nes vege­ta­les (haye­dos aci­dó­fi­los, car­ba­ye­das de Quer­cus robur, enci­na­res de Quer­cus ilex y Quer­cus rotun­di­fo­lia, ali­se­das ribe­re­ñas, así como tila­res, rebo­lla­res y ace­be­das oro­can­tá­bri­cos,) hábi­tats de inte­rés comu­ni­ta­rio dife­ren­tes, que abar­can 2.235 ha, esto es, más del 28 por ciento de su super­fi­cie forestal.

De este modo, sen­das zonas de la Mon­taña Cen­tral Astu­riana son una mues­tra de su ele­vado patri­mo­nio vege­tal, por otra parte, sus­cep­ti­ble de ser incluido en la Direc­tiva Hábi­tats. Ade­más, el cre­ci­miento de los bos­ques que se está pro­du­ciendo en las últi­mas déca­das por el des­censo de la pre­sión gana­dera va a supo­ner, a priori, un aumento del patri­mo­nio natu­ral que podrá ser uti­li­zado para el desa­rro­llo local sos­te­ni­ble y para fre­nar el vacia­miento demo­grá­fico en curso. No obs­tante, es nece­sa­rio rea­li­zar una correcta orde­na­ción terri­to­rial, la cual no se puede lle­var a cabo sin una car­to­gra­fía pre­cisa y un buen cono­ci­miento del medio físico y de la idio­sin­cra­sia socio­cul­tu­ral del campo y las aldeas.

Para mayor información:

BEATO BERGUA, Sal­va­dor, MARINO ALFONSO, José Luis y POBLETE PIEDRABUENA, Miguel Ángel. El pai­saje vege­tal y los hábi­tats fores­ta­les de inte­rés comu­ni­ta­rio en la Mon­taña Cen­tral Astu­riana. Cua­der­nos Geo­grá­fi­cos, 56(1), 2017, p. 26–52. ISSN 2340–0129. Dis­po­ni­ble en: <http://revistaseug.ugr.es/index.php/cuadgeo/article/view/4834>

Sal­va­dor Beato Ber­gua es  beca­rio de For­ma­ción de Pro­fe­so­rado Uni­ver­si­ta­rio en  el Depar­ta­mento de Geo­gra­fía de la Uni­ver­si­dad de Oviedo (España).

Ficha biblio­grá­fica:

BEATO BERGUA, Sal­va­dor. La rege­ne­ra­ción del bos­que en la Mon­taña Cen­tral Astu­riana y la car­to­gra­fía de hábi­tats de inte­rés comu­ni­ta­rio. Geo­cri­tiQ. 10 de agosto de 2017, nº 327. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2017/08/la-regeneracion-del-bosque-en-la-montana-central-asturiana-y-la-cartografia-de-habitats-de-interes-comunitario>.

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Proyectos culturales financiados por la Política de Cohesión Europea, Andalucía 2007– 2013

¿Cuáles son las rela­cio­nes entre cul­tura y desa­rro­llo? Ante esta cues­tión, deben con­si­de­rarse dife­ren­tes dimen­sio­nes del desa­rro­llo, más allá del cre­ci­miento eco­nó­mico, en las que la cul­tura juega un impor­tante papel tanto por sus valo­res intrín­se­cos e intan­gi­bles para el refuerzo de la iden­ti­dad y la mejora de la cohe­sión social, como por su capa­ci­dad para inci­dir en el aumento del turismo y el atrac­tivo del terri­to­rio mediante la puesta en valor del patri­mo­nio cul­tu­ral, la mejora de las infra­es­truc­tu­ras cul­tu­ra­les y la capa­ci­dad de inno­va­ción de los sec­to­res crea­ti­vos. El inte­rés de los recur­sos cul­tu­ra­les y patri­mo­nia­les radica ade­más en gran parte, en que a dife­ren­cia de otros están vin­cu­la­dos direc­ta­mente con un espa­cio y una pobla­ción deter­mi­nada, no es posi­ble des­lo­ca­li­zar­los, lo que los con­vierte en espe­cial­mente rele­van­tes para gene­rar pro­ce­sos de desa­rro­llo territorial.

Esta vin­cu­la­ción de las inver­sio­nes en pro­yec­tos cul­tu­ra­les con el desa­rro­llo terri­to­rial jus­ti­fica en gran medida la aten­ción pres­tada a la cul­tura por parte de la polí­tica regio­nal de la Unión Euro­pea. La actual Polí­tica de Cohe­sión Eco­nó­mica y Social se pone en mar­cha a fina­les de los años 70 para paliar las dife­ren­cias en los nive­les de desa­rro­llo de las dife­ren­tes regio­nes de la Unión y se ha con­ver­tido en la actua­li­dad en uno de los pila­res bási­cos de la polí­tica euro­pea, tanto por su volu­men – un ter­cio del pre­su­puesto comu­ni­ta­rio – como por su enfo­que terri­to­rial y su inci­den­cia en todos los sec­to­res que pue­den favo­re­cer el desa­rro­llo regio­nal, desde las redes de trans­porte a las infra­es­truc­tu­ras edu­ca­ti­vas, tec­no­ló­gi­cas, o culturales.

En este marco de refe­ren­cia, ana­li­za­mos el papel que ocupa la cul­tura en la Polí­tica de Cohe­sión euro­pea tanto a nivel glo­bal como de manera espe­cí­fica en Anda­lu­cía, iden­ti­fi­cando las líneas de finan­cia­ción que han estado dis­po­ni­bles en el Pro­grama Ope­ra­tivo del Fondo Euro­peo de Desa­rro­llo Regio­nal, FEDER, Anda­lu­cía 2007–2013 y damos a cono­cer bue­nas prác­ti­cas finan­cia­das en Anda­lu­cía durante este período.

Se parte de una revi­sión por­me­no­ri­zada de los dife­ren­tes Ejes y cate­go­rías de gas­tos, CG, en que se estruc­tura el citado Pro­grama Ope­ra­tivo FEDER Anda­lu­cía 2007–2013 iden­ti­fi­cando las que han finan­ciado pro­yec­tos y actua­cio­nes en el sec­tor cul­tu­ral durante este período. Este aná­li­sis nos ha per­mi­tido cons­ta­tar cómo junto a las dos CGs dedi­ca­das al patri­mo­nio y los equi­pa­mien­tos cul­tu­ra­les inclui­das en el Eje 5,  exis­ten otros ejes y CGs, en los que se inclu­yen actua­cio­nes de inte­rés para el sec­tor cul­tu­ral, con gran poten­cial de gene­rar inno­va­ción y desa­rro­llo, como las rea­li­za­das en el sec­tor de las nue­vas tec­no­lo­gías o en el de la inter­na­cio­na­li­za­ción de empre­sas culturales.

Parque de las Ciencias en Granada.

Par­que de las Cien­cias en Granada.

Esta revi­sión nos ha per­mi­tido hacer una valo­ra­ción sobre las opor­tu­ni­da­des de finan­cia­ción para el sec­tor cul­tu­ral que ofre­cen los fon­dos de la polí­tica de cohe­sión euro­pea, entre las que destacamos:

-  La ampli­tud de líneas de finan­cia­ción disponible;

-  Diver­si­dad tipo­ló­gica: desde pro­yec­tos de res­tau­ra­ción y reha­bi­li­ta­ción, crea­ción de rutas cul­tu­ra­les, finan­cia­ción de pla­ta­for­mas de digi­ta­li­za­ción o comer­cia­li­za­ción de bie­nes y ser­vi­cios cul­tu­ra­les, etc.;

-  Inci­den­cia en todos los sub­sec­to­res de la cul­tura: patri­mo­nio, edi­to­rial, fla­menco,  audiovisual…;

-  Inver­sio­nes de dife­rente escala, desde sub­ven­cio­nes a pymes a gran­des infra­es­truc­tu­ras o pro­yec­tos de rege­ne­ra­ción urbana;

-  Enorme número de bene­fi­cia­rios direc­tos e indirectos;

-  Amplio alcance y repre­sen­ta­ti­vi­dad territorial;

-  Impacto inter­na­cio­nal de gran número de inversiones;

-  Efec­tos indi­rec­tos en otros sec­to­res: edu­ca­ción, turismo, medioambiente…

-  Cre­ciente pre­sen­cia de actua­cio­nes en el ámbito de la eco­no­mía del conocimiento;

En rela­ción con los pro­ce­di­mien­tos de pla­ni­fi­ca­ción, eje­cu­ción y segui­miento de estas ayu­das, pode­mos apun­tar una serie de retos tanto para la mejora de su impacto en el terri­to­rio como para la acce­si­bi­li­dad de los agen­tes cul­tu­ra­les a los mismos:

-  La nece­si­dad de sim­pli­fi­car la com­pleja arqui­tec­tura ins­ti­tu­cio­nal de los fondos;

-  la nece­si­dad de mejo­rar los pro­ce­sos de gober­nanza aumen­tando la par­ti­ci­pa­ción tanto de pro­fe­sio­na­les de la cul­tura como de la pobla­ción bene­fi­cia­ria implicada;

-  la nece­si­dad de rea­li­zar estu­dios pre­vios de via­bi­li­dad de los pro­yec­tos que pon­gan las bases de su futura sostenibilidad;

-  los deri­va­dos del régi­men de cofi­nan­cia­ción y el pago de las ayu­das una vez rea­li­zado y jus­ti­fi­cado el gasto, que genera nume­ro­sos pro­ble­mas a las pymes culturales.

Este tra­bajo abre la puerta a pos­te­rio­res estu­dios que per­mi­tan ana­li­zar el impacto socio­cul­tu­ral de estos pro­yec­tos sobre el terreno y valo­rar, más allá del nivel de eje­cu­ción del gasto, si las ini­cia­ti­vas rea­li­za­das han ser­vido ver­da­de­ra­mente de palanca para el desa­rro­llo regio­nal, obje­tivo prio­ri­ta­rio de la polí­tica de cohe­sión europea.

Para mayor información:

TASSARA ANDRADE, Pilar. Finan­cia­ción de pro­yec­tos cul­tu­ra­les con fon­dos de la Polí­tica de Cohe­sión Euro­pea: aná­li­sis y expe­rien­cias en Anda­lu­cía 2007–2013. Cua­der­nos Geo­grá­fi­cos, 56(1), 2017, p. 53–75 <http://revistaseug.ugr.es/index.php/cuadgeo/article/view/4727>.

Pilar Tas­sara Andrade es doc­to­randa en el Depar­ta­mento de Geo­gra­fía Humana de la Uni­ver­si­dad de Sevi­lla y tra­baja para la Agen­cia Anda­luza de Ins­ti­tu­cio­nes Culturales.

Ficha biblio­grá­fica:

TASSARA ANDRADE, Pilar. Pro­yec­tos cul­tu­ra­les finan­cia­dos por la Polí­tica de Cohe­sión Euro­pea, Anda­lu­cía 2007– 2013. Geo­cri­tiQ. 5 de agosto de 2017, nº 326. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2017/08/proyectos-culturales-financiados-por-la-politica-de-cohesion-europea-andalucia-2007–2013>.

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El mundo rural: retos para el nuevo milenio

En las últi­mas déca­das, el espa­cio rural está sufriendo impor­tan­tes trans­for­ma­cio­nes socia­les y eco­nó­mi­cas. Estos cam­bios, ace­le­ra­dos por el pro­ceso de glo­ba­li­za­ción, per­mi­ten hablar de una nueva dimen­sión de la rura­li­dad, con dife­ren­tes temas, enfo­ques, retos y diná­mi­cas que se encuen­tran en con­ti­nua inter­ac­ción y que van más allá del tra­di­cio­nal inte­rés por los aspec­tos agrarios.

Desde una pers­pec­tiva social, interesa la natu­ra­leza com­pleja de las rela­cio­nes entre los ámbi­tos rura­les y urba­nos, así como la reva­lo­ri­za­ción del mundo rural que es iden­ti­fi­cado, cada vez más, con valo­res como la tran­qui­li­dad, lo autén­tico, la sos­te­ni­bi­li­dad, el pai­saje, la expe­rien­cia vivida, etc., por parte de la socie­dad urbana actual. Desde una pers­pec­tiva eco­nó­mica, se presta espe­cial aten­ción a la diver­si­fi­ca­ción de acti­vi­da­des, inten­tando mode­li­zar las nue­vas ten­den­cias de loca­li­za­ción de indus­trias y de ser­vi­cios en el mundo rural, sin olvi­dar las con­se­cuen­cias de la glo­ba­li­za­ción de los mer­ca­dos agroa­li­men­ta­rios que afecta tanto a las for­mas de pro­duc­ción como a los hábi­tos de con­sumo. En suma, temá­ti­cas que demues­tran el carác­ter glo­bal y mul­ti­fun­cio­nal de estos cambios.

En este con­texto gene­ral, pode­mos iden­ti­fi­car una serie de temá­ti­cas clave que cons­ti­tu­yen ver­da­de­ros retos para el mundo rural en el futuro más cer­cano. El pri­mero, y qui­zás más impor­tante, es el vínculo exis­tente entre ali­men­ta­ción, ética y sostenibilidad.

Desde el cues­tio­na­miento del actual modelo agroin­dus­trial, existe una ten­den­cia a defen­der un modelo de desa­rro­llo agra­rio basado en la cali­dad de los pro­ce­sos pro­duc­ti­vos y en la mejora ambien­tal, prio­ri­zando ali­men­tos eco­ló­gi­cos obte­ni­dos en las pro­xi­mi­da­des de las áreas de con­sumo. Ade­más, y desde un punto de vista más ético, se refle­xiona sobre las con­se­cuen­cias medioam­bien­ta­les y terri­to­ria­les del modelo pro­duc­tivo agroin­dus­trial, como tam­bién sobre el ale­ja­miento físico y afec­tivo de los con­su­mi­do­res res­pecto al medio rural, den­tro de un debate gene­ral sobre las rela­cio­nes de poder impe­ran­tes en el sis­tema agroa­li­men­ta­rio. Esta preo­cu­pa­ción ética se mani­fiesta igual­mente en pro­ble­mas como la gene­ra­ción de exce­den­tes, el debate sobre los cul­ti­vos trans­gé­ni­cos, y el des­pil­fa­rro en la pro­duc­ción y en el con­sumo de los ali­men­tos en un esce­na­rio glo­bal donde gana ente­ros el res­peto por la sobe­ra­nía ali­men­ta­ria y el desigual acceso a los recur­sos alimenticios.

Un segundo con­junto de desa­fíos se deri­van de la mayor legi­ti­mi­dad social de los acto­res que viven y tra­ba­jan en el medio rural. Durante déca­das, los repre­sen­tan­tes de los intere­ses agra­rios han sido los prin­ci­pa­les inter­lo­cu­to­res a la hora de tomar deci­sio­nes; sin embargo, actual­mente esta visión hege­mó­nica está siendo cues­tio­nada no sólo por­que existe una mayor pre­va­len­cia de los intere­ses urba­nos en una socie­dad alta­mente urba­ni­zada, sino tam­bién, por­que la socie­dad rural es cada vez más plu­ral como con­se­cuen­cia de las recien­tes diná­mi­cas demo­grá­fi­cas.

La arti­cu­la­ción de una nueva forma de gober­nanza local refrenda la impor­tan­cia de las for­mas de par­ti­ci­pa­ción hori­zon­tal y/o ascen­dente a la hora de diag­nos­ti­car y de pro­po­ner solu­cio­nes a los pro­ble­mas deri­va­dos de las dis­tin­tas diná­mi­cas pro­duc­ti­vas, eco­nó­mi­cas, urba­nís­ti­cas que se vie­nen suce­diendo en las áreas rura­les. Estas diná­mi­cas han oca­sio­nado ven­ta­jas, como la con­quista de un mayor bie­nes­tar colec­tivo, la mejora en la acce­si­bi­li­dad a los ser­vi­cios y la difu­sión de for­mas de vida urbanas.

En con­tra­par­tida, los retos a los que se tie­nen que enfren­tar las áreas rura­les pare­cen numé­ri­ca­mente mayo­res, des­ta­cán­dose, entre todos ellos, la pre­sión sobre la uti­li­za­ción de los recur­sos y de la ener­gía, la ocu­pa­ción ace­le­rada del suelo, la espe­cia­li­za­ción fun­cio­nal pro­duc­tiva, sobre todo de las acti­vi­da­des agrí­co­las y turís­ti­cas, el aumento del coste de los ser­vi­cios, la pre­sión sobre los recur­sos natu­ra­les, el incre­mento de las nece­si­da­des de movi­li­dad, la pér­dida de valo­res pai­sa­jís­ti­cos y patri­mo­nia­les, la degra­da­ción y desa­pa­ri­ción de los pue­blos, entre otros.

Por tanto, resulta básica la deli­mi­ta­ción y la adop­ción de un modelo de desa­rro­llo para nues­tras zonas rura­les que genere menos cos­tes socia­les, eco­nó­mi­cos y ambien­ta­les, y que favo­rezca la sos­te­ni­bi­li­dad terri­to­rial, la efi­ca­cia eco­nó­mica, la cohe­sión social, y el bie­nes­tar indi­vi­dual y social de la pobla­ción. En defi­ni­tiva, poder vivir en el mundo rural con dignidad.

 

Para mayor información:

RUIZ PULPÓN, Ángel Raúl; TULLA PUJOL, Antoni; MOLINERO HERNANDO, Fer­nando. La ense­ñanza de la Geo­gra­fía Rural en los estu­dios uni­ver­si­ta­rios de grado en España: temá­ti­cas clave, orga­ni­za­ción y meto­do­lo­gías de tra­bajo actua­les. Biblio3W. Revista Biblio­grá­fica de Geo­gra­fía y Cien­cias Socia­les. [En línea]. Bar­ce­lona: Uni­ver­si­dad de Bar­ce­lona, 5 de mayo de 2017, vol. XXII, nº 1.198. [ISSN 1138–9796].

 

Ángel Raúl Ruiz Pul­pón es pro­fe­sor de Geo­gra­fía Humana en la Uni­ver­si­dad de Castilla-La Man­cha, España.

 

Ficha biblio­grá­fica:

RUIZ PULPÓN, Ángel Raúl. El mundo rural: retos para el nuevo mile­nio. Geo­cri­tiQ. 1 de agosto de 2017, nº 325. [ISSN: 2385–5096]. <http://www.geocritiq.com/2017/08/el-mundo-rural-retos-para-el-nuevo-milenio>.

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